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Elon Musk baja una marcha en Marte y sube otra en inteligencia artificial

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Hace años, cuando escribía sobre por qué se compró Twitter, no interpreté el asunto simplemente como una maniobra de redes sociales. Dije que, en la mente de Elon Musk, el verdadero tema era Marte. En aquellos días, esta afirmación se consideró demasiado ambiciosa. Hoy, sin embargo, las mismas ideas son expresadas por un amplio sector.

En aquel entonces, no me resultó difícil leer el panorama correctamente. El lado de la inteligencia artificial ya estaba en marcha. OpenAI y el mundo del código abierto avanzaban a su propio ritmo. Allí no había incertidumbre. Por el contrario, el lado espacial, especialmente el objetivo de Marte, todavía estaba en una etapa temprana. Era técnicamente posible, pero el calendario y los costes no estaban definidos.

El punto al que prestaba atención era este: para Musk, Marte no era un proyecto, sino una prioridad. Más precisamente, no era un objetivo, sino una necesidad.

Para entender este punto de vista, hay que retroceder un poco. En los años 90 existía Iridium, desarrollado por Motorola. Se buscaba la comunicación satelital global. Proporcionaba conexiones telefónicas y de datos a través de satélites en órbita baja. Funcionó técnicamente, pero quebró en 1999 debido a los costes.

Luego, la misma idea se intentó una y otra vez de diferentes formas.

Google, con el Proyecto Loon, intentó proporcionar internet a través de globos colocados en la estratosfera. El sistema distribuía la señal recibida de estaciones terrestres a través de globos a áreas extensas. Fue cerrado en 2021 porque no se pudo lograr la sostenibilidad económica.

Meta Platforms, con el proyecto Aquila, apuntó a proporcionar una cobertura similar utilizando vehículos aéreos no tripulados alimentados por energía solar. Estos drones permanecerían a gran altitud durante mucho tiempo para distribuir internet. El proyecto se terminó en 2018.

Por parte de Microsoft, estaba Teledesic. Este proyecto, respaldado por Bill Gates, tenía como objetivo proporcionar internet de banda ancha global con cientos de satélites. El modelo era bastante similar al Starlink actual. Sin embargo, fue cancelado en 2003 debido a los altos costes y a que el mercado no estaba preparado.

El punto común de estos proyectos era este: la idea era correcta, pero el momento era equivocado.

Musk, por su parte, tomó la misma idea y la hizo funcionar en el momento adecuado. Así surgió Starlink. Hoy, el asunto no es solo internet satelital. Es una infraestructura de comunicación a escala planetaria.

La compra de Twitter tampoco es ajena a este contexto. En aquellos días, muchas personas evaluaron esta decisión como una pérdida de control por parte de Musk. Sin embargo, el asunto debía leerse desde otro lugar. Twitter, hoy bajo el nombre de X (anteriormente Twitter), no es solo una plataforma de redes sociales. Es el centro del flujo de datos, la comunicación y la distribución. En la era de la inteligencia artificial, los datos no son petróleo; son la producción misma.

Por lo tanto, los movimientos que hace Musk no son dispersos, sino piezas que se complementan entre sí.

Ahora, en el punto en el que nos encontramos, el panorama parece haber cambiado. Por parte de SpaceX, el objetivo de Marte ha quedado en un segundo plano. En su lugar, han surgido temas a más corto plazo y que pueden convertirse en efectivo más rápidamente: inteligencia artificial, centros de datos basados en el espacio, proyectos lunares y producción de chips.

Esto no es un paso atrás. Es un ajuste de velocidad.

Marte sigue ahí, pero económicamente es prematuro. La inteligencia artificial, por el contrario, es el juego de hoy. Atrae inversiones, genera valor y se ha convertido en una prioridad para gobiernos y empresas. Musk también está desplazando su capital y su enfoque hacia aquí.

Leer esto solo como una preferencia de Musk sería incompleto. El verdadero problema es este: los proyectos espaciales a nivel mundial no avanzan a la velocidad esperada. Marte sigue siendo difícil, costoso e incierto. Por el contrario, la inteligencia artificial es rápida, concreta y de alto rendimiento.

Por eso, es más correcto leer este cambio de la siguiente manera: Musk no ha renunciado a Marte. Solo ha cambiado el orden.

Hoy, la humanidad está apostando por la inteligencia artificial. Porque los resultados a corto plazo están aquí. El espacio parece que tendrá que esperar un poco más.

En otras palabras, Marte ha quedado para la próxima primavera.

Breves

* Esta semana iba a publicar el artículo donde escribía sobre el manifiesto de Alex Karp (el público lo conoce por Palantir Technologies) y si Turquía debería tomar una postura al respecto. Ha habido tanta gente diciendo tonterías sobre este tema que he decidido no compartir mi artículo. Aquellos que quieran obtener información real sobre este tema pueden ponerse en contacto directamente conmigo.

* La Unión Europea está eliminando las baterías no reemplazables por el usuario en los teléfonos inteligentes. Creo que es una decisión muy correcta. Hasta ahora se usaba la impermeabilidad como excusa, pero la tecnología ya está en un nivel que puede superar esto.

* Se presentó el robot CUE7 de Toyota; los robots de nueva generación que pueden trabajar junto a los humanos están ganando protagonismo. Me pregunto dos cosas: 1. ¿Qué pasó con ASIMO, el robot de Honda? 2. ¿Dónde está ahora IBM Watson?

* En una media maratón celebrada en China, los robots batieron el récord humano al completar el recorrido en 50 min 28 seg; esto ya ha dejado de ser un espectáculo y se ha convertido en una competición de rendimiento.

* La recopilación no autorizada de datos de los usuarios a través de extensiones de Google Chrome ha vuelto a ser un tema de debate; algunas extensiones han sido eliminadas de la tienda.

* BYD ha aumentado la garantía de la batería en Turquía a 8 años / 250.000 km.