La transacción de consumo está definida en el artículo 3/1-L de la Ley N.º 6502 sobre la Protección del Consumidor. El texto del artículo es el siguiente: "Transacción de consumo: todo tipo de contrato y transacción legal establecida entre consumidores y personas físicas o jurídicas que actúan con fines comerciales o profesionales, incluidas las entidades públicas, o personas que actúan en su nombre o por su cuenta en los mercados de bienes o servicios, incluidos los contratos de obra, transporte, corretaje, seguros, mandato, banca y similares".
La transacción de consumo se realiza en los mercados de bienes y servicios. ¿Cuál es el propósito y el alcance de los mercados de bienes y servicios? Si no comprendemos bien el alcance y el propósito de los mercados de bienes y servicios, podemos cometer errores al reclamar los derechos del consumidor.
Por lo tanto, primero debemos examinar y explicar el propósito y el alcance de los mercados de bienes y servicios.
¿Qué es un bien?
Un bien es todo objeto mueble, vivienda o inmueble destinado a fines vacacionales que sea objeto de compraventa, así como todo tipo de bienes intangibles, como software, sonido, imagen y similares, preparados para su uso en entornos electrónicos (artículo 3/1).
El término bien se refiere a objetos muebles, viviendas o inmuebles destinados a fines vacacionales que son objeto de compraventa, así como a todo tipo de bienes intangibles, como software, sonido, imagen y similares, preparados para su uso en entornos electrónicos. En la definición realizada en el tercer artículo de la Ley sobre la Protección del Consumidor, los bienes muebles e inmuebles, así como todo tipo de elementos intangibles y abstractos sin existencia material, como el software, el sonido o la imagen preparados para su uso en entornos electrónicos, también están incluidos en el concepto de bien. En caso de duda, el concepto de bien debe interpretarse de manera amplia en favor del consumidor.
El propósito del bien:
La razón de ser y el propósito del bien es satisfacer las necesidades del consumidor. El bien también tiene un propósito desde la perspectiva del vendedor. Ese propósito es obtener beneficios. El objetivo del consumidor de satisfacer sus necesidades económicas y el objetivo de beneficio del vendedor forman, en conjunto, la base del contrato de consumo.
El alcance del bien:
El alcance del concepto de bien está limitado por:
-El propósito de lucro del vendedor,
-Y el propósito de uso del consumidor.
Si un consumidor desea vender un bien a otra persona o obtener beneficios, esa persona no se considera consumidor. Tampoco puede beneficiarse de los derechos del consumidor.
¿Qué es un servicio?
Un servicio es cualquier tipo de transacción de consumo distinta al suministro de bienes, que se realiza o se compromete a realizar a cambio de una tarifa o beneficio.
El servicio consiste en actividades intangibles que no pueden almacenarse, producidas o organizadas para las necesidades humanas, como el turismo, las comunicaciones y la consultoría. Los ejemplos incluyen trabajos realizados por peluqueros, médicos, abogados, mecánicos, bancos, compañías de seguros y similares.
Todos los proveedores de servicios en una economía constituyen el sector servicios de dicha economía.
Transacción legal:
En la Ley N.º 6502 sobre la Protección del Consumidor, cualquier transacción legal en la que el consumidor sea parte se considera una transacción de consumo.
Por esta razón, es obligatorio aclarar el concepto de transacción legal. "La transacción legal es un hecho jurídico que consiste en declaraciones de voluntad dirigidas a producir efectos jurídicos, junto con otros elementos cuando sea necesario, dentro de los límites previstos por el ordenamiento jurídico por parte de una o varias personas. La transacción legal es un tipo de acción jurídica destinada a lograr un objetivo determinado".
¿Qué es una transacción de consumo?
La transacción de consumo se refiere a todo tipo de contrato y transacción legal establecida entre consumidores y personas físicas o jurídicas que actúan con fines comerciales o profesionales, incluidas las entidades públicas, o personas que actúan en su nombre o por su cuenta en los mercados de bienes y servicios. De acuerdo con la disposición expresa de la ley, todo tipo de contrato y transacción legal, incluidos los contratos de obra, transporte, corretaje, seguros, mandato, banca y similares, se considera una transacción de consumo. Se ha realizado una definición precisa y clara. La ley establece que "toda transacción y contrato en el que el consumidor sea parte se considera una transacción de consumo".
La transacción legal consta de dos partes. Estas son los elementos de la transacción legal y el resultado de la transacción legal. Cualquier declaración de voluntad dirigida a realizar una transacción legal se considera una transacción legal. Si una de las partes de la declaración de voluntad dirigida a producir efectos jurídicos es un consumidor y la otra parte es un empresario o emprendedor, la transacción legal realizada se considera simultáneamente una transacción de consumo. Según esta definición realizada por la Ley N.º 6502, si una de las partes es un consumidor y la otra parte es un vendedor, proveedor, banco, transportista, asegurador o una persona física o jurídica que realiza este trabajo para obtener ingresos dentro del alcance de una actividad profesional, el contrato realizado se considera una transacción de consumo.
Entender la transacción de consumo como un contrato de consumo es más coherente con el propósito de la Ley sobre la Protección del Consumidor. Es necesario interpretar la transacción de consumo de manera amplia, de modo que incluya también el contrato de consumo.
CONCLUSIÓN:
La transacción de consumo es muy importante para la correcta aplicación del derecho del consumidor, para que el consumidor afectado reciba sus derechos y para que se repare su daño.
Para que los contratos de compraventa entre dos personas se consideren una transacción de consumo, el comprador debe haber adquirido el bien objeto de la transacción de consumo para satisfacer sus propias necesidades, y no con fines de lucro o para revenderlo a terceros. Si el comprador actúa de acuerdo con este propósito y alcance, se le considera consumidor. Es obligatorio y necesario comprender correctamente el contrato de consumo en todo su alcance y propósito para la correcta aplicación de la ley.
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