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La paradoja de Jevons y sus reflejos en los medios, la comunicación y la tecnología

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La paradoja de Jevons es un concepto propuesto en 1865 por el economista británico William Stanley Jevons. En su libro The Coal Question (La cuestión del carbón), Jevons argumentó que, si el carbón se utilizara de manera más eficiente, el consumo total de carbón no disminuiría, sino que aumentaría. La razón es que, cuando las nuevas tecnologías permiten un uso más eficiente de un recurso determinado, el costo de utilizar dicho recurso disminuye y, por lo tanto, su uso aumenta. Como resultado, el consumo total no disminuye, sino que, por el contrario, crece. Es posible observar esta paradoja no solo en el consumo de energía, sino también en otros ámbitos. Por ejemplo, surge de manera similar en el uso de los medios, la comunicación y la tecnología. Aunque las nuevas tecnologías y los métodos de comunicación prometen un uso más eficiente, generalmente resultan en un consumo mayor en lugar de un ahorro.

La invención de la imprenta y los avances en las tecnologías de impresión hicieron que la producción de periódicos, revistas y libros fuera más económica. Lógicamente, se esperaría que el consumo de papel disminuyera, ya que las técnicas de impresión más eficientes permitirían transmitir la misma cantidad de información utilizando menos papel. Sin embargo, ocurrió todo lo contrario: a medida que los libros, periódicos y folletos pudieron producirse a menor costo, la demanda de material impreso aumentó y el consumo total de papel se disparó. Una situación similar ocurrió en el siglo XX con la generalización de las fotocopiadoras en las oficinas. Esta tecnología, que hizo que la reproducción de documentos fuera más fácil y barata, aumentó drásticamente el consumo de papel en lugar de reducirlo. En el siglo XXI, con la expansión de la digitalización, se observó una tendencia similar: a pesar del discurso de la "oficina sin papel", el uso de papel y el consumo de impresoras no disminuyeron; al contrario, en muchos casos aumentaron.

La expansión de Internet y las innovaciones en las tecnologías de almacenamiento y compresión de datos hicieron que el acceso a la información fuera más eficiente y rápido. Sin embargo, esta eficiencia no provocó una disminución en el uso total de datos. Al contrario, con el mayor uso de Internet, el consumo total de datos ha aumentado rápidamente. Por ejemplo, a finales de la década de 1990, el acceso a Internet era limitado y lento, por lo que los usuarios debían usar el ancho de banda con cuidado. Por ejemplo, incluso descargar una foto de muy baja resolución desde Internet tomaba minutos. Más tarde, gracias a los avances en las tecnologías de compresión y las redes de fibra óptica, la misma cantidad de información pudo transferirse con menores costos de datos. Sin embargo, esto no provocó una disminución en el uso de Internet; al contrario, se generalizaron la transmisión de video, los contenidos de alta resolución y las descargas de archivos grandes. Hoy en día, plataformas como Netflix, TikTok y YouTube aumentan constantemente el consumo anual total de datos a pesar de los avances en la eficiencia de los mismos. Aplicaciones como We Transfer ofrecen la posibilidad de enviar archivos de hasta 2 GB de forma gratuita a través de Internet.

Como sabemos, los teléfonos inteligentes y las plataformas móviles son tecnologías desarrolladas para proporcionar un acceso más rápido a la información. Gracias a pantallas más eficientes, baterías más potentes y aplicaciones optimizadas, se esperaría que el tiempo de pantalla disminuyera. Sin embargo, ocurrió lo contrario: a medida que los dispositivos se volvieron más eficientes, la gente comenzó a pasar más tiempo en sus teléfonos. Mientras que a principios de la década de 2000 los teléfonos móviles se utilizaban solo para llamadas y mensajes de texto, hoy en día se emplean para muchas funciones como redes sociales, noticias, entretenimiento y compras. Como resultado, el tiempo de pantalla aumentó en lugar de disminuir. Las investigaciones realizadas en la década de 2010 mostraban que el tiempo de pantalla diario promedio de los usuarios de teléfonos inteligentes era de 1 a 2 horas, mientras que hoy en día esta cifra llega a ser de 6 a 8 horas para muchos usuarios.

Podemos hablar de una situación similar para las redes sociales. El surgimiento de las redes sociales tenía como objetivo hacer que el consumo de noticias fuera más eficiente y fácil. Teóricamente, sería posible que los lectores recibieran noticias resumidas en minutos y evitaran la carga innecesaria de información. Sin embargo, esta eficiencia no condujo a una disminución en el consumo de noticias; al contrario, provocó un mayor consumo. Las plataformas de redes sociales como Twitter (X), Facebook y TikTok permitieron que las noticias se difundieran más rápido y causaron que los usuarios consumieran más contenido. Mientras que antes la gente solo leía los periódicos diarios, hoy siguen flujos de noticias que se actualizan constantemente. Las redes sociales, al acelerar el consumo de noticias, también han aumentado la cantidad de noticias que la gente consume. Nazmi Ekin Vural, en la tesis doctoral de la que fui tutor, investigó este tema y determinó que hoy en día, cuando los lectores miran las páginas de un periódico de Internet típico, se encuentran instantáneamente con aproximadamente 450 contenidos informativos diferentes (incluidos los publirreportajes).

También es posible observar los efectos de la paradoja de Jevons en el campo de la inteligencia artificial, uno de los temas más populares de la actualidad. La inteligencia artificial es una tecnología utilizada para hacer más eficientes los procesos de producción de contenido. El software de inteligencia artificial acelera procesos como la redacción de noticias, el diseño visual e incluso la producción de video. Sin embargo, estas innovaciones, en lugar de reducir el tiempo dedicado a la producción de contenido, han provocado que la cantidad total de contenido producido aumente exponencialmente. Por ejemplo, mientras que antes escribir un artículo llevaba horas, hoy las herramientas impulsadas por inteligencia artificial pueden generar un artículo completo en pocos minutos. Sin embargo, esto no ha llevado a que los creadores de contenido trabajen menos, sino a que produzcan más contenido. De manera similar, las imágenes y videos generados por inteligencia artificial han acelerado la producción de medios, pero han aumentado enormemente el consumo de contenido en lugar de reducirlo.

Estos ejemplos muestran que, aunque no nos demos cuenta, a medida que las tecnologías se vuelven más eficientes, surge un mayor consumo en lugar del ahorro esperado. Aunque la digitalización ha facilitado el acceso a la información, el consumo general sigue aumentando constantemente. No sería erróneo esperar que en los próximos años la inteligencia artificial, la realidad virtual y las nuevas tecnologías de los medios profundicen aún más esta paradoja. Si el aumento de la eficiencia conducirá realmente a un ahorro de recursos o simplemente a un mayor uso de los mismos, dependerá de las nuevas dinámicas entre la tecnología y la sociedad.

Evitar la paradoja de Jevons es posible no solo con la eficiencia tecnológica, sino cambiando los hábitos de consumo y los incentivos económicos. Es muy importante ser consciente de lo siguiente: aunque la inteligencia artificial acelere la producción de contenido, esto generalmente no conduce a una menor producción, sino a la creación de más contenido. Para evitar esto, se podrían considerar soluciones como establecer cuotas para la producción de contenido, fomentar la producción centrada en la calidad o redirigir el tiempo ganado a otras áreas. Si los algoritmos priorizaran la calidad, los consumidores podrían ser más selectivos y la producción de contenido no aumentaría de forma ilimitada. Sin embargo, dado que los modelos económicos actuales se basan generalmente en la interacción y los clics, se fomenta el aumento de la producción. Por ejemplo, los sitios de noticias de Internet se han orientado hacia el periodismo de clics (clickbait journalism) para poder mostrar más anuncios. Por eso vemos con mucha frecuencia titulares como: "¿Cuándo se esperan nevadas en Estambul?" o "¿Dónde y a qué hora se juega el partido FB-GS?". Ustedes también habrán experimentado situaciones en las que, incluso si hacen clic en estos titulares y se desplazan hasta el final de la página de noticias, no encuentran la respuesta que buscaban. Pero, mientras tanto, han visto muchos anuncios.

Como alternativa, limitar el consumo de contenido mediante modelos de pago, suscripción o curación podría reducir la producción innecesaria. Sin embargo, los ejemplos históricos muestran que cuando aumenta la eficiencia tecnológica, la sociedad generalmente la utiliza para un mayor consumo. La velocidad que ofrece la inteligencia artificial no conduce a una menor producción, sino a una explosión de contenido. Por lo tanto, romper la paradoja de Jevons debe verse más como un asunto que requiere un cambio económico y cultural que como una cuestión técnica. A largo plazo, si el aumento de la eficiencia conducirá realmente a un ahorro dependerá de la relación que la sociedad establezca con la tecnología.