En Turquía, la cuestión del Estado de derecho ha sido un tema de debate importante, especialmente desde 2002. En este proceso, aunque las promesas de reforma que comenzaron con el cambio de gobierno en 2002 parecían un proceso de desarrollo que fortalecería el Estado de derecho, para 2024, Turquía ha experimentado un grave retroceso según los datos del Índice de Estado de Derecho (Rule of Law Index). Este declive demuestra que los principios de la democracia, las libertades y el Estado de derecho se han erosionado.
La llegada al poder del AKP en 2002 condujo a la implementación de diversas reformas en el marco del proceso de adhesión a la UE. En aquel entonces, los cambios estructurales realizados en el ámbito del Estado de derecho y las esperanzas de que el poder judicial se volviera más independiente parecían encaminar a Turquía hacia una senda más positiva. Sin embargo, a partir de 2010, especialmente durante el proceso del referéndum, la reconfiguración del poder judicial demostró que estas expectativas se habían revertido. Las maniobras contra la independencia judicial, el aumento de las injerencias políticas y la instrumentalización del derecho provocaron que Turquía cayera rápidamente en la clasificación según el Índice de Estado de Derecho.
El estado de emergencia declarado tras el intento de golpe de Estado de 2016 y las prácticas arbitrarias en el sistema jurídico derivadas de este asestaron un duro golpe al Estado de derecho. El encarcelamiento de miles de personas mediante ejecuciones sumarias, la restricción de la libertad de prensa y la violación del derecho a un juicio justo provocaron que Turquía sufriera una caída significativa en las clasificaciones jurídicas internacionales. Según los datos del Índice de Estado de Derecho de 2024, el hecho de que Turquía se encuentre en los últimos lugares a nivel mundial en materia de Estado de derecho es una clara muestra de cuánto ha empeorado este proceso.
Otro elemento importante es la politización del poder judicial y el uso del derecho para servir a los intereses del gobierno. El archivo de casos de corrupción, la pérdida de imparcialidad en los juicios y el hecho de que el sistema jurídico sirva al propósito de proteger las políticas del poder en lugar de defender los derechos de los individuos pueden contarse entre los ejemplos importantes del alejamiento de Turquía del Estado de derecho.
En conclusión, el camino que ha seguido Turquía desde 2002 hasta hoy, según los datos del Índice de Estado de Derecho, ha sido testigo de un grave retroceso en los últimos años, a pesar de que al principio prometía esperanza con reformas positivas. En Turquía, el principio del Estado de derecho ha sido erosionado en aras de intereses políticos, el sistema jurídico ha perdido su independencia y los derechos fundamentales han sido violados constantemente. Este panorama es uno de los indicadores más concretos de que Turquía se está alejando de la democracia y deslizándose hacia un régimen autoritario.
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