Atatürk se centró en dos caminos para el partido. Para un partido que se propuso como tarea fundamental mantenerse firme en estos dos principios y ponerlos en marcha a toda costa, llegó a la siguiente conclusión:
Presupuesto equilibrado y pagos regulares. Este es el origen de las finanzas. No puede haber peor gestión que un presupuesto hecho ajustando los ingresos a los gastos mediante cifras.
Esperar equilibrio de un presupuesto así es una ilusión. El equilibrio presupuestario y el pago regular son el corazón de las finanzas. En un Estado donde faltan estos dos elementos, los servicios públicos se deterioran, el crédito disminuye y los asuntos económicos se tambalean.
Es por esto que, para el partido, solo se vislumbró un camino hacia el presupuesto equilibrado. Consiste en mantener una actitud cuidadosa hasta el final en el presupuesto de gastos, evitando gastos innecesarios, injustificados e inútiles, aplicando el principio de austeridad en cada labor del Estado y, finalmente, ajustando los gastos a los ingresos.
Así como consideró necesario el pago regular para el tesoro, también pidió a los ciudadanos que siguieran este camino en el pago de impuestos. Es una petición justificada.
¿Qué es el impuesto? No significa que los ciudadanos den dinero para alimentar a los parásitos o a cualquiera. El impuesto es la participación del ciudadano en los servicios generales y en los asuntos del Estado. El impuesto no tiene otro significado. Porque el Estado recauda impuestos única y exclusivamente para destinarlos a la soberanía de la nación, al desarrollo del país, a la seguridad y bienestar del ciudadano, a la protección de la patria y a la guerra. Por ello, el ciudadano debe esforzarse por pagar sus impuestos de forma regular, sin dudar y sin vacilar. El ciudadano protege el equilibrio presupuestario mediante el pago regular. De este modo, los asuntos del Estado marchan en orden.
El ciudadano debe pagar de forma tan regular como desee. Porque, por mucho que el ciudadano se esfuerce por pagar regularmente, si las leyes fiscales son un caos, no se puede esperar ningún beneficio de ello; una estructura así, con leyes fiscales que no se basan en principios económicos, genera mil tipos de dificultades cada día. Por ello, el partido emprendió el camino de mejorar y adecuar las leyes fiscales. Recaudar impuestos bajo diversos nombres (propuestas) que no se ajustaban a ninguna base científica no solo fue una labor lamentable en el pasado, sino que estas prácticas, que recientemente se creían corregidas, tampoco se habían librado de los malos hábitos de antaño. Las prácticas fiscales aplicadas a los ciudadanos eran tan variadas y complejas que nuestras organizaciones financieras no podían salir de ellas. Por un lado, el ciudadano que pagaba el impuesto sufría dificultades y no lograba realizar un pago regular. Esto no debe atribuirse a la timidez o a la evasión del ciudadano en materia fiscal. No, la causa principal de esta confusión es la corrupción de las prácticas fiscales, la incapacidad de las leyes fiscales para establecer un orden, el hecho de que los métodos para imponer, recaudar y cobrar impuestos fueran intrincados, y la falta de expertos en el Ministerio de Hacienda que pensaran de manera técnica y correcta, iluminados por el conocimiento financiero. Como resultado de esto, se insistió en que las prácticas fiscales fueran rudimentarias y carentes de herramientas, por miedo a no poder recaudar impuestos o, más precisamente, por la idea de no poder encontrar ingresos que cubrieran los gastos previstos.
Aunque ambas partes sabían que esto generaba muchas, muchísimas dificultades tanto para el tesoro como para el ciudadano contribuyente, el Estado no pudo apartarse de este camino. La raíz de este problema reside en que aún no se han adoptado principios nuevos y creativos en la gestión financiera y en que los asuntos financieros no han podido liberarse de las manos de los administradores de mentalidad arcaica del pasado.
Precisamente por esto, el Partido, teniendo esto en cuenta, ha mostrado claramente en su programa que las prácticas deben transformarse en principios modernos y dotados de herramientas, y ha solicitado que las leyes financieras se elaboren en este sentido.
En los asuntos aduaneros, al principio no se pensaba en otra cosa que en recaudar dinero de las aduanas. El Estado republicano, considerando que las mercancías que pasan por las aduanas no deben convertirse en una calamidad para el país ni en una carga adicional sobre la espalda del ciudadano, ha aceptado un principio al respecto. Elaborar aranceles adecuados a los intereses económicos de la nación es, precisamente, la tarea más decisiva para los aranceles aduaneros. Podemos decir con orgullo que son estos aranceles los que consolidan y expanden la economía nacional día a día. El Partido ha querido llevar esto a una forma más adecuada para el beneficio de nuestra nación y ha emprendido ese camino. Existe una plaga negra en los asuntos aduaneros y técnicos: ¡el contrabando!
El contrabandista no es un ladrón común. Es un traidor a la patria de baja categoría que roba a la nación y al Estado. El contrabando es algo nefasto que causa muchos daños materiales y morales al Estado, a la nación y al tesoro. Contra esto, el partido ha propuesto una lucha sin piedad hasta erradicar, hasta asfixiar este trabajo repugnante. La raíz será cortada.
Prof. Dr. Duran BÜLBÜL
Mas leidos
Serdal Adalı presenta una denuncia contra la prensa
El Fenerbahçe organizará una ceremonia de firma para Romelu Lukaku
El precio más bajo en vehículos sin ÖTV es de 783 mil liras turcas: Aquí está la lista
La encuesta del YENİ Parti sacude el panorama
Sale a la luz la declaración de la sospechosa que quemó la bandera en Muğla
El líder de los Süleymancılar, Alihan Kuriş, bajo custodia
La aventura en el Beşiktaş llega a su fin
Se revelan los nombres de los detenidos en la operación contra los Süleymancılar
Un detalle llamativo de Murat Ağırel sobre la operación de los Süleymancılar
Se resuelve el misterio de las cajas en la foto de Öcalan