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¿Cómo va la vida en Turquía?

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El informe "¿Cómo va la vida? 2024" de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) evalúa la calidad de vida y el nivel de bienestar en un total de 41 países, incluidos los 38 países miembros de la OCDE. En el análisis, se mide la calidad de vida de los países basándose en 80 indicadores diferentes relacionados con 11 dimensiones y 4 fuentes de bienestar futuro. El informe de 2024 fue preparado por el Centro de Bienestar, Inclusión, Sostenibilidad e Igualdad de Oportunidades de la OCDE y  se publicó bajo el título "BIENESTAR Y RESILIENCIA EN TIEMPOS DE CRISIS". se publicó bajo el título mencionado. 

El informe de la OCDE reveló que los habitantes de Turquía no están satisfechos con sus vidas. Turquía ocupa el último lugar entre 41 países en satisfacción vital y desigualdad de género, el puesto 34 en educación y el tercer lugar desde el final entre los países de la OCDE en cuanto a contaminación del aire.  Se observa un problema importante en el acceso a los alimentos. En Turquía, el 20% de los estudiantes de 15 años declaró no haber podido comer nada al menos un día a la semana en los últimos 30 días, mientras que esta tasa es del 8% en los países de la OCDE. 

Las 11 dimensiones utilizadas para medir el bienestar se refieren a las condiciones materiales que moldean las opciones económicas de las personas (ingresos y riqueza, empleo y calidad del trabajo, vivienda) y a los factores de calidad de vida que abarcan qué tan bien están (y qué tan bien se sienten), qué saben y qué pueden hacer, y qué tan saludables y seguros son los lugares donde viven (salud, conocimientos y habilidades, calidad ambiental, bienestar subjetivo, seguridad). 

Puede acceder al informe completo en el sitio web de la OCDE (https://www.oecd.org/en/publications/how-s-life-2024_90ba854a-en.html). A continuación, he intentado resumir el desempeño de Turquía en algunos de los indicadores más destacados del informe. 

1. Satisfacción vital y justicia social

La satisfacción vital mide cómo evalúan las personas sus vidas en su conjunto, más que sus sentimientos actuales. Cuando se les pidió que calificaran su satisfacción general con la vida en una escala del 0 al 10,  el pueblo turco otorgó una puntuación media de 4,9, lo cual es mucho más bajo que el promedio de la OCDE de 6,7  y ha provocado que Turquía ocupe el puesto 41, siendo una de las puntuaciones de satisfacción más bajas de la OCDE. Turquía, en el ranking de injusticia social, se encuentra en el penúltimo lugar y destaca como uno de los dos países con mayor injusticia social. 

2. Educación y desigualdad de género

Según los informes PISA, un estudiante promedio en Turquía obtuvo 462 puntos en matemáticas y ciencias, quedando por debajo del promedio de la OCDE de 488 puntos, y con esa puntuación Turquía ocupa el puesto 34 entre los 41 países de la OCDE, situándose en el séptimo lugar desde el final. En el ámbito de la desigualdad de género, Turquía ocupa el puesto 41 entre 41 países, quedando en el último lugar. 

3. Acceso a los alimentos 

En los países de la OCDE, el 8% de los estudiantes de 15 años informó que, en los últimos 30 días, no comieron al menos un día a la semana porque no tenían suficiente dinero para comprar alimentos. La inseguridad alimentaria afecta negativamente no solo la salud física de los estudiantes, sino también su rendimiento escolar, sus oportunidades educativas y su calidad de vida general.

El porcentaje de estudiantes de 15 años que informaron no haber comido al menos un día a la semana en los últimos 30 días por no tener suficiente dinero para comprar alimentos es el más alto en Turquía. Lamentablemente, en nuestro país, casi uno de cada cinco estudiantes se ve obligado a ir a la escuela con hambre al menos un día.

4. Contaminación del aire

Turquía, PM2.5 (partículas lo suficientemente pequeñas como para ser inhaladas hasta lo más profundo de los pulmones) con niveles por metro cúbico de 27,1 microgramos con Se sitúa en el puesto 39 de los 41 países de la OCDE, ocupando el antepenúltimo lugar. Este valor está muy por encima del límite anual de referencia de 10 microgramos por metro cúbico establecido por la Organización Mundial de la Salud. 

5. Esperanza de vida media 

Entre los países de la OCDE, Turquía registró uno de los mayores avances en la esperanza de vida entre 1960 y 2008, logrando un aumento general de 25 años y reduciendo rápidamente la brecha con el promedio de los países de la OCDE.  La esperanza de vida en Turquía  es de 78,6 años, aproximadamente dos años menos que el promedio de la OCDE de 81 años, lo que sitúa a Turquía en el puesto 31 de los 41 países de la OCDE.

6. Patrimonio neto de los hogares

El patrimonio neto de los hogares es el valor total de los activos financieros y no financieros de un hogar, como el dinero depositado en cuentas bancarias, acciones, objetos de valor y otros activos no financieros. En Turquía  la riqueza neta media de los hogares,  está muy por debajo del promedio de la OCDE, que es de 323.960 dólares estadounidenses, y este resultado sitúa a Turquía en el puesto 37 entre los 41 países de la OCDE.

7. Tasa de empleo

En Turquía,  el 47,52% de la población en edad de trabajar, entre 15 y 64 años, tiene un empleo remunerado. Esta cifra es mucho menor que el promedio de empleo de la OCDE, que es del 66%, y este resultado sitúa a Turquía en el puesto 40 entre los 41 países de la OCDE. Además, el problema de los "jóvenes que no están en ninguna parte" es significativo en Turquía. El "porcentaje de jóvenes (15-24 años) que no están empleados, ni en educación ni en formación (NEET)" se mantiene en la tasa más alta en Turquía.

8. Largas jornadas laborales

Un aspecto importante del equilibrio entre la vida laboral y personal es el tiempo que una persona pasa en el trabajo. La evidencia demuestra que las largas jornadas laborales pueden deteriorar la salud personal, poner en peligro la seguridad y aumentar el estrés. Sin embargo, en Turquía,  aproximadamente el 25%  de los empleados trabaja jornadas muy largas en empleos remunerados; esto,  es una de las tasas más altas de la OCDE, donde el promedio es del 10%, y esto sitúa a Turquía en el puesto 40 de entre los 41 países de la OCDE.

Conclusión y evaluación

El dinero no siempre trae la felicidad, pero sigue siendo un medio importante para alcanzar niveles de vida más altos. Si bien el desempeño del crecimiento económico y los niveles de ingreso per cápita son importantes en el proceso de desarrollo de los países, también se enfatizan indicadores de desarrollo como el acceso de las personas a oportunidades educativas de calidad, la capacidad de llevar una vida larga y saludable, la igualdad de género y la libertad, los cuales constituyen uno de los principales temas de la agenda de las organizaciones nacionales e internacionales. 

El informe "¿Cómo va la vida? 2024" de la OCDE, revela que los habitantes de Turquía no están satisfechos con sus vidas. En los datos que comparan los desarrollos desde 2019 para comprender el impacto de la crisis del costo de vida experimentada en el mundo tras la pandemia de COVID-19, la clasificación de Turquía no es nada alentadora.  Turquía, que ocupa el último lugar entre 41 países en satisfacción con la vida y desigualdad de género, el puesto 34 en educación y el tercer lugar desde el final entre los países de la OCDE en contaminación del aire, necesita mejoras en muchas áreas en términos de calidad de vida y nivel de bienestar. 

El hecho de que Turquía ocupe puestos bajos en áreas críticas como la satisfacción con la vida, la justicia social, la desigualdad de género y la educación indica la necesidad de desarrollar políticas integrales en estos temas. Además, la existencia de datos negativos en condiciones de vida básicas, como el acceso a los alimentos y la contaminación del aire, hace imperativo revisar las políticas de salud pública y medio ambiente. 

El hecho de que Turquía también se sitúe por detrás de los promedios de la OCDE en indicadores económicos y de salud, como la esperanza de vida media y el patrimonio neto de los hogares, requiere que se tomen medidas para aumentar la prosperidad económica y mejorar los servicios de salud. Por otro lado, la baja tasa de empleo y las largas jornadas laborales ponen de manifiesto la importancia de llevar a cabo reformas en el mercado laboral.

A la luz de estos datos, es de gran importancia implementar políticas integrales y sostenibles para mejorar la calidad de vida en Turquía y ascender a posiciones más altas entre los países de la OCDE. Un mayor nivel de bienestar o un nivel de desarrollo más elevado debe intentar construirse y hacerse más inclusivo y sostenible junto con mayores ingresos, una mejor educación, salud, justicia, medio ambiente y otros entornos socioeconómicos. 

En Turquía, para aumentar el nivel y el desempeño del desarrollo, especialmente en lo que respecta a la igualdad de género,  se deben implementar políticas de crecimiento y desarrollo sostenibles e inclusivos centrados en el ser humano, que aumenten el capital humano y la calidad de vida al proporcionar igualdad de oportunidades y que estén enfocados en los pobres. En países de ingresos medios como Turquía, el método más eficaz para reducir la pobreza es la redistribución de los ingresos existentes. En este marco, es importante que Turquía aumente su capital humano redistribuyendo los fondos, tanto a través de instrumentos de política fiscal como de los fondos obtenidos de organizaciones internacionales, en favor de las personas pobres, teniendo en cuenta sus propias prioridades y deficiencias.

Los cálculos realizados en el informe de la OCDE muestran el bienestar y la calidad de vida promedio en un país.   Sin embargo, estos resultados pueden variar según las regiones, el origen étnico, los grupos de ingresos, el género y la distinción entre zonas urbanas y rurales del país. Los cálculos que se realicen teniendo en cuenta estas diferencias proporcionarán datos tanto a las organizaciones internacionales de financiación como a los responsables de la toma de decisiones del país correspondiente sobre dónde, en qué área, a quién, cómo y en qué nivel proporcionar fondos, contribuyendo así a la implementación de políticas selectivas. Al mismo tiempo, al revelar la diferencia en el nivel de desarrollo entre los países, estos se clasificarán en función de criterios más objetivos y se determinarán las políticas socioeconómicas a implementar.

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