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Reflejos de las guerras comerciales en Turquía: ¿Estamos preparados para la nueva ola de proteccionismo?

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La transformación que han experimentado las políticas económicas globales en los últimos años ha sacudido profundamente las relaciones comerciales entre los países. En particular, las políticas comerciales seguidas por Estados Unidos han provocado importantes fluctuaciones económicas a nivel mundial y han generado efectos notables en economías emergentes como la de Turquía. Al observar el desarrollo histórico de las relaciones comerciales entre Turquía y Estados Unidos, el impacto de estas políticas puede observarse con claridad.

En un entorno marcado por problemas multidimensionales como la crisis financiera mundial, las fluctuaciones en los precios de los alimentos y las materias primas, las pandemias, las crisis de refugiados, la guerra entre Rusia y Ucrania, los conflictos en Oriente Medio, las amenazas ambientales y los efectos de la crisis climática, las guerras comerciales afectarán directamente a países como Turquía, que están integrados en la economía global a través de diversos canales como la inversión, la financiación, la logística y el turismo. Para Turquía, que se encuentra en medio de las guerras comerciales, una de las preguntas más importantes es: ¿Estamos preparados para la nueva ola de proteccionismo?

Antecedentes históricos: La evolución de las relaciones comerciales entre Turquía y EE. UU.

Periodo posterior a la Guerra Fría (1990-2016): Con el fin de la Guerra Fría, el volumen comercial entre Turquía y Estados Unidos mostró un aumento constante. Nuestra entrada en la Unión Aduanera en 1996 también influyó positivamente en nuestro comercio con EE. UU. Durante este periodo: el volumen comercial entre ambos países aumentó de 5.8 mil millones de dólares en 1990 a 17.6 mil millones de dólares en 2016, las exportaciones de Turquía a EE. UU. se diversificaron, principalmente en textiles, automoción y electrodomésticos, y en las exportaciones de EE. UU. a Turquía destacaron los productos de la industria de defensa y los productos agrícolas.

Proteccionismo y crisis durante el primer mandato de Trump (2017–2021): Con la política de “Estados Unidos primero” de Donald Trump, se produjeron graves rupturas en las relaciones comerciales. En marzo de 2018, se introdujeron impuestos adicionales del 25% y 10% a los productos de acero y aluminio, respectivamente. En agosto de 2018, el impuesto al aluminio se elevó al 50% específicamente para Turquía. La crisis del pastor Brunson, ocurrida ese mismo año, se convirtió en sanciones económicas y tensión. Turquía fue excluida del programa F-35 en el marco de las sanciones CAATSA.

Análisis de impacto sectorial: Resultados concretos de las políticas de protección

Efectos sobre la industria del acero y el metal: Los impuestos adicionales aplicados por EE. UU. provocaron una grave contracción en el sector siderúrgico turco; las exportaciones de acero a EE. UU., que eran de 1.2 mil millones de dólares en 2017, cayeron a 600 millones de dólares en 2019. Los productores de acero se vieron obligados a buscar mercados alternativos (Unión Europea, Oriente Medio). Las tasas de utilización de la capacidad de producción cayeron del 85% al 70%.

Automoción y subindustria: El sector de la automoción también se vio afectado significativamente por las políticas proteccionistas de EE. UU.; se produjo una pérdida del 30% en las exportaciones de la industria principal y auxiliar de automoción. La cuota de mercado en EE. UU. cayó del 6% al 3%. Los fabricantes se orientaron hacia los mercados de Europa y el norte de África.

Textil y confección: El sector textil, uno de los rubros de exportación tradicionales de Turquía, también sufrió las consecuencias de este proceso; las exportaciones textiles a EE. UU. cayeron de 3.2 mil millones de dólares en 2017 a 2.7 mil millones de dólares en 2020. Especialmente los subsectores de alfombras y confección fueron los más golpeados. Los productores se orientaron hacia el mercado interno y mercados de exportación alternativos.

Situación actual (2024-2025): Nuevos equilibrios y oportunidades

Administración Biden: Flexibilización y nuevos obstáculos: Durante el periodo de Joe Biden, se realizaron reducciones parciales en los aranceles aduaneros. Se aplicaron reducciones del 25% al 15% en el acero y del 50% al 25% en el aluminio. Sin embargo, en este periodo entraron en juego obstáculos de nueva generación, como los estándares ambientales y los criterios de "economía verde".

Políticas comerciales en el segundo mandato de Trump (Aranceles universalizados y sus efectos globales): Las políticas comerciales que marcaron el segundo mandato presidencial de Donald Trump se convirtieron en una estrategia de barreras económicas generalizadas que no solo apuntaban a China, sino a todos los países del mundo. La administración Trump está dando pasos que sacudirán los cimientos del orden comercial global con una “política arancelaria universal” dirigida a todos los artículos de importación.

Trump anunció que se introduciría un arancel aduanero mínimo del 10% a las importaciones de todos los países; y señaló que se aplicarían aranceles más altos a los países que tienen un superávit comercial con EE. UU. Según esto: mientras se impone un impuesto del 34% a las importaciones desde China y del 20% a las importaciones desde la Unión Europea, se aplicará un impuesto aduanero adicional del 10% a las importaciones desde Turquía.

Asimismo, se ha introducido un “arancel aduanero estadounidense” del 25% a todos los automóviles producidos en el extranjero. Con esta medida, Trump pretende orientar a las empresas estadounidenses hacia la producción en el mercado interno en lugar de la producción en el extranjero, reduciendo así el déficit comercial. De hecho, a partir de 2024, EE. UU. ha importado 1.2 billones de dólares más en bienes de los que ha exportado, lo que se registra como uno de los déficits comerciales más altos de la historia.

Sin embargo, muchos economistas advierten sobre los posibles efectos negativos de esta política de proteccionismo agresivo en la economía global. Se advierte que la economía mundial, que intenta recuperarse tras el COVID-19 y lucha contra una inflación elevada y niveles récord de deuda pública, podría volverse aún más frágil debido a estos nuevos aranceles aduaneros. También se menciona con frecuencia que estos pasos dados por Trump corren el riesgo de sacudir profundamente el sistema de libre comercio global establecido bajo el liderazgo de EE. UU. tras la Segunda Guerra Mundial.

La distribución sectorial de los nuevos aranceles implementados por Trump en el marco de su enfoque de “nacionalismo económico” puede resumirse de la siguiente manera:

Acero y aluminio: Se aplica un arancel aduanero del 25% a las importaciones de todos los países sin distinción.

Piezas de automoción y productos industriales: Enfrentan un impuesto adicional del 25%.

Huevos, alimentos y productos agrícolas procesados: Se aplican aranceles aduaneros que oscilan entre el 15% y el 25%.

Estos nuevos aranceles no solo afectan a los rubros de exportación directa, sino que también reducen la competitividad de muchos sectores de Turquía al generar efectos indirectos a través de las cadenas de suministro, los costes de los insumos, la logística de transporte y las estrategias de marketing. Mientras que las pérdidas en el volumen de exportación en áreas estratégicas como el acero, la automoción y los alimentos se vuelven inevitables, las empresas turcas buscan mercados alternativos y algunos sectores están en proceso de reestructuración orientada al mercado interno.

Situación actual de la guerra comercial entre EE. UU. y China en 2025

En 2025, las políticas comerciales del presidente estadounidense Donald Trump se han endurecido significativamente contra China. En febrero, se aplicó un arancel aduanero adicional del 10% a todos los productos importados de China, tasa que aumentó al 20% en marzo. En respuesta a estas medidas, China ha introducido aranceles que oscilan entre el 10% y el 15% a ciertos productos importados de EE. UU. En abril, los aranceles aplicados por EE. UU. a China aumentaron hasta el 145%, y en respuesta, China comenzó a aplicar un arancel aduanero adicional del 84% a los productos estadounidenses. Esta situación ha interrumpido las cadenas de suministro globales y ha aumentado la incertidumbre económica en todo el mundo.

La nueva política económica que Trump lleva a cabo a través de los aranceles no es solo una estrategia de comercio exterior; también se considera una herramienta para el restablecimiento del poder geopolítico. Esto obliga no solo a China, que tiene un superávit comercial significativo, sino también a economías de escala media como Turquía, a redefinir su posición en el orden comercial global.

Búsqueda de adaptación y nuevas aperturas de la economía turca

Turquía ha tomado medidas importantes para adaptarse a las cambiantes políticas comerciales de EE. UU.; se ha acelerado la transición a hornos de arco eléctrico en el sector siderúrgico. Se ha dado prioridad a la producción de vehículos eléctricos en la automoción. El sector textil está transitando hacia modelos de producción sostenibles. Se observa una flexibilización en las relaciones diplomáticas. Recientemente, se observa una relativa distensión en las relaciones entre Turquía y EE. UU.; se han logrado avances en la venta de F-16. La crisis de los S-400 ha perdido parte de su impacto. Se están desarrollando nuevas áreas de cooperación entre ambos países.

Perspectiva de futuro: Recomendaciones estratégicas

Medidas a corto plazo. Es necesario compensar la cuota perdida en el mercado estadounidense con mercados alternativos, revisar los acuerdos comerciales existentes y fortalecer los mecanismos de apoyo sectorial.

Estrategias a medio plazo: Es importante acelerar el proceso de transformación verde, desarrollar la infraestructura de comercio digital y utilizar eficazmente a la diáspora turca en EE. UU. para aumentar el volumen comercial.

Visión a largo plazo. Se debe aumentar la competitividad en productos de alta tecnología, participar más en las cadenas de suministro globales y desarrollar un enfoque diplomático equilibrado y predecible en las relaciones bilaterales.

Conclusión: Reformas estructurales para la transformación de la crisis en oportunidad

Las fluctuaciones en las relaciones comerciales entre Turquía y EE. UU. han puesto a prueba la resiliencia de nuestro país ante los choques externos; las políticas de adaptación desarrolladas frente a las crisis han generado nuevas oportunidades. Sin embargo, no debe olvidarse que la dinámica del comercio global cambia constantemente. Los sectores que hoy enfrentan aranceles aduaneros podrían enfrentarse mañana a estándares ambientales o restricciones digitales. Por ello, Turquía debe orientarse hacia una estructura de producción flexible e innovadora, aumentar sus inversiones en I+D y tratar la diplomacia y el comercio como herramientas que se apoyan mutuamente.

Con un volumen comercial que supera los 32 mil millones de dólares a partir de 2024, las relaciones comerciales entre Turquía y EE. UU., que poseen una estructura equilibrada, están abiertas al desarrollo en línea con el objetivo anunciado de 100 mil millones de dólares. Sin embargo, para alcanzar este objetivo, es de gran importancia que Turquía esté preparada para la guerra comercial entre China y EE. UU. y que implemente sin demora las medidas estratégicas para proteger su propia industria.

Turquía debe seguir muy de cerca los desarrollos de este nuevo orden que afectará sus políticas comerciales, beneficios de inversión, logística y sistemas de suministro. Para evitar que los productos de origen chino invadan el mercado turco, se deben tomar medidas efectivas, incluidos aranceles aduaneros adicionales, y se deben fortalecer los mecanismos de defensa, especialmente contra las dificultades que los exportadores turcos enfrentarán en el mercado de la UE ante el dumping chino.