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Sin patria, sin identidad, antinacional

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Ha muerto Fetullah Gülen, el cabecilla de una estructura traidora de diseño imperial. Fetullah Gülen era el símbolo de un proyecto imperial destinado a separar el islam de la identidad turca y a alienarlo de los valores fundacionales y los intereses nacionales de la República de Turquía.

Ayer mismo, quienes le colmaban de elogios desde la tribuna de la Asamblea Nacional y quienes gastaban pañuelos llorando por su ausencia, hoy intentan adelantarse en la carrera por insultarlo. Aquellos que se exhibían en las pomposas invitaciones de la Fundación de Periodistas y Escritores de FETÖ, los que hacían generosas donaciones a la comunidad para convertirse en miembros de TUSKON, los que se daban codazos para aparecer en la misma foto con el "Hocaefendi" (maestro), los que recibían propinas en divisas extranjeras en las reuniones de Abant, ahora maldicen una y otra vez a sus antiguos amos.

Los alemanes llaman “Volk İslam” (Islam popular) a la percepción religiosa del pueblo que está entrelazada con los códigos culturales tradicionales, la bandera, la patria y la identidad turca. La percepción del islam del pueblo turco es muy diferente de la religión sintética, reconfigurada según los maestros de las comunidades (Cemaat) y enfrentada a Atatürk, a la identidad turca y a los intereses nacionales. Podemos explicar la diferencia entre el islam turco y el islam de las comunidades mediante la distinción entre bienes inmuebles y bienes muebles.

Los bienes inmuebles se refieren a tierras, edificios, etc., que no pueden trasladarse de un lugar a otro. Los bienes muebles, en cambio, son todo tipo de objetos que pueden transportarse a mano o en vehículo y trasladarse fácilmente de un lugar a otro. El islam turco se califica como un bien inmueble por estar entrelazado con Turquía y la identidad turca. La religión sintética representada por los maestros al frente de las comunidades es, en este sentido, un bien mueble. Puede ser trasladada fuera del país, a centros imperiales, y al cargarle un software hostil a la identidad nacional, puede convertirse en un arma teológica contra Turquía y la identidad turca.

Expliquemos con ejemplos concretos por qué el islam mueble, o en otras palabras, el islam de las comunidades, se ha convertido o puede convertirse en una amenaza nacional para Turquía y el pueblo turco. Si el maestro ha sentado sus reales en Pensilvania, surge un islam estadounidense; si se ha refugiado en Londres, un islam británico; si se ha instalado en Berlín, un islam alemán. En caso de conflicto entre los intereses de Turquía y los del Estado imperial, los maestros, por la razón que hemos explicado, en lugar de ponerse del lado de su propia nación y Estado, se alinean con el Estado imperial que les da refugio y apoyo. El ejemplo de Fetullah Gülen ha demostrado que los miembros de la comunidad, cuyos cerebros han sido adormecidos y sus conciencias nubladas por el software sintético etiquetado como religión que hemos descrito, pueden seguir a sus maestros y ponerse del lado del imperialismo en lugar de apoyar a su nación y a su país.

Cuando el islam popular (Volk İslam), que se ha convertido en identidad nacional y está en paz con los valores fundacionales del país y con la República, es sustituido por una religión sintética sin patria y sin bandera, desarrollada a través de ciertos líderes comunitarios de diseño imperial, puede convertirse rápidamente en un arma teológica que amenaza la seguridad nacional.

Mientras se construía ante los ojos de todos un islam comunitario sintético, sin bandera y sin patria (apátrida), en lugar del islam turco, aquellos que recibían a Fetullah Gülen en las altas esferas del Estado, los que daban órdenes a los embajadores para las escuelas de la comunidad, los que escribían cartas de recomendación a jefes de Estado extranjeros, los que pusieron todos los recursos del Estado a los pies de la farsa de las Olimpiadas de Turco, los que organizaban giras a Pensilvania —una especie de peregrinación (umrah) de FETÖ— y enviaban invitaciones con sello de lacre rojo, junto con todos sus seguidores lacayunos: si les queda una pizca de vergüenza, ¡intenten al menos hoy bajar la cabeza y guardar silencio!