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Este presupuesto es contrario a los derechos humanos

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La semana pasada, el martes 10 de diciembre, fue el Día de los Derechos Humanos. Y, precisamente ahora, se está debatiendo el presupuesto de 2025 en el Parlamento. En Turquía, el presupuesto no ha sido uno que vele por sus ciudadanos desde hace muchos años, especialmente durante el periodo del AKP. La definición de “Estado Social” en la Constitución ha quedado en papel mojado.

Dado que la economía es un asunto de producción y distribución, debemos definir bien las preferencias económicas y políticas, los derechos fundamentales de la sociedad (los individuos) y las funciones del Estado.

Los derechos humanos universales, como el derecho a la vida, la igualdad ante la ley y la libertad de pensamiento y expresión, ya no son suficientes para el mundo de nuestra era. Debido al sistema neoliberal, especialmente en los últimos 40 años, y a la creciente desigualdad dejada al mercado, es necesario redefinir derechos como la educación, la vivienda, la salud y los derechos derivados de la propiedad pública como una responsabilidad estatal.

Garantizar el derecho a una vida digna, el derecho a una alimentación segura, el derecho a la salud, el derecho a la educación, el derecho a la vivienda, el derecho al trabajo, el derecho a la seguridad social y los derechos ambientales, como la protección del aire, el agua, los bosques, los pastizales y los humedales, es una función esencial del Estado.

Además de estos derechos, el principio de “Igualdad de los Ciudadanos” no se limita solo a la igualdad ante la ley. La “Igualdad de Ciudadanía en la Propiedad Pública” es un derecho indispensable.

Todos los recursos naturales del país, minas, carreteras, autopistas, puentes, aeropuertos, presas, infraestructura tecnológica, electricidad, infraestructuras de telecomunicaciones, satélites en el cielo, sistemas de educación y salud, decisiones administrativas, planes de zonificación o rentas urbanas surgidas como resultado de inversiones; en resumen, todos los activos, naturales o no, pero creados o adquiridos por el público mediante impuestos, son propiedad común e igualitaria de todos los ciudadanos. Por esta razón, el presupuesto que el Estado crea con los ingresos obtenidos de impuestos, recursos naturales (especialmente minas) y otras fuentes (iniciativas del sector público + rentas urbanas) debe gastarse de acuerdo con los principios del “Estado Social”.

Derecho a una educación gratuita y de calidad para todos (a cualquier edad)…

Derecho a una salud gratuita, preventiva y curativa de calidad para todos…

Derecho a un ingreso al nivel en que dos personas puedan vivir con bienestar con una pensión de jubilación…

Derecho a la seguridad social que garantice una vida humana para los desempleados que no han podido acceder al derecho al empleo por cualquier motivo, para los discapacitados y para todos aquellos que no pueden trabajar…

Es la condición indispensable del “Estado Social”.

¿CÓMO DEBERÍA SER UN PRESUPUESTO PRIORITARIO DE UN ESTADO SOCIAL QUE VELE POR LAS PERSONAS?

En primer lugar, el principio fundamental debe ser una moneda sólida y un presupuesto equilibrado. Un presupuesto equilibrado significa cero intereses.

Los impuestos recaudados son insuficientes según el tamaño del Producto Interno Bruto (PIB). En Turquía, esta tasa se sitúa en el nivel del 18-20% del PIB. Esta tasa es del 40% en EE. UU., del 45-50% en los países desarrollados de Europa Occidental y alrededor del 55% en los países del norte de Europa. Sin recaudar impuestos en estas proporciones, la pretensión de ser un Estado Social es una pretensión vacía.

En los países desarrollados, la tasa de impuestos indirectos es del 30% y la de impuestos directos es del 70%. En nuestro caso, ocurre exactamente lo contrario. Esto es una gran injusticia. Hoy, la persona más rica de Turquía pagará 510 liras de impuestos al Estado por su teléfono móvil en 2025, y también lo hará el jubilado que sobrevive con una pensión de 12.500 liras.

Sin aumentar los impuestos indirectos, e incluso aliviándolos, es posible duplicar los ingresos fiscales totales, cumplir con los principios del Estado Social y proporcionar los recursos necesarios para nuevas inversiones cuando elevemos los impuestos directos al 70% del total de los ingresos fiscales.

Para un presupuesto que vele por todos los derechos humanos fundamentales y el bienestar de los ciudadanos, mi propuesta para la distribución de los gastos presupuestarios, basada en los gastos de los países desarrollados que aplican los principios del Estado Social, es la siguiente:

15% servicios estatales (policía, ejército, justicia y todos los demás servicios)

20% Educación… (Sin embargo, todos los gastos educativos realizados con el enfoque educativo actual son un desperdicio).

10% Salud… (La salud debe ser totalmente gratuita y los gastos de salud deben estar respaldados por un seguro médico).

20% Apoyo al sistema de pensiones (los pagos realizados a los jubilados en Turquía representan el 4,3% del ingreso nacional; el promedio mundial es el doble, el 8%, y el promedio europeo es el 11%)

6% transferencias sociales no relacionadas con la jubilación

4% I+D

25% (apoyo agrícola, inversiones en infraestructura, inversiones directas del Estado, incentivos a la inversión del sector privado planificados)

***

La igualdad ante la ley, la igualdad de oportunidades, los altos estándares democráticos, las libertades de pensamiento, expresión, organización y empresa son condiciones indispensables para los “Derechos Humanos” y la “Igualdad de los Ciudadanos”. La infraestructura económica del principio de “Igualdad de los Ciudadanos” y del principio de “Estado Social” es también el presupuesto. Los presupuestos hechos para enriquecer a los partidarios y pagar intereses son contrarios a los derechos humanos y al principio de igualdad de los ciudadanos.