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Entierren a la mujer sin dejarle herencia y listo

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Solíamos presumir de ser uno de los primeros países del mundo en reconocer a la mujer el derecho al voto y a ser elegida… En esas tierras donde Atatürk decía: "La República es la igualdad entre hombres y mujeres"…

¿En qué nos hemos convertido ahora?

Primero, nos presentaron una regulación de forma silenciosa y discreta…

Y además con un nombre elegante: “Reparto consensuado”

¿Qué significa este “Reparto consensuado”?

Al repartir una herencia en el registro de la propiedad, se elimina la intervención del notario. Ahora, si los herederos llegan a un acuerdo entre ellos, nadie supervisa nada.

Pero esta regulación, en realidad, perjudicará sobre todo a las mujeres. Por ejemplo, si una mujer renuncia a su derecho a la herencia, nadie preguntará: “¿Esta mujer realmente dio su consentimiento, está bajo amenaza o ha sufrido presión?”.

Se encubrirá con la frase “Ella dio su consentimiento”, algo que ya estamos acostumbrados a escuchar en casos de abuso infantil.

¿Saben lo que esto significa, especialmente para una mujer que sufre violencia o está bajo amenaza? Significa ser obligada a firmar en la mesa y renunciar, no a ser hija, sino a la herencia. ¡Y además, a esto lo llamarán “libre albedrío”!

Se ha abierto una puerta trasera legal para apropiarse incluso de la única garantía económica que tiene la mujer: esas pocas monedas que dejará el padre o la casa que dejará el abuelo.

La Federación de Asociaciones de Mujeres de Turquía grita a los cuatro vientos: “¡La mujer ya de por sí no tiene igualdad de condiciones para negociar, menos aún si está bajo presión económica y social!”. Pero es en vano. El Estado se escabulle diciendo “yo no soy notario” e ignora la presión dentro de la familia. El derecho a la propiedad, la protección de la mujer… todo queda en papel mojado.

Lamentablemente, la mujer en Turquía es tan poco valorada que ni siquiera se le permite decidir sobre su propio cuerpo.

El nuevo escándalo es el asunto del aborto…

Según la ley, es derecho de las mujeres interrumpir embarazos no deseados dentro del plazo legal.

Pero en la práctica, también se intenta arrebatar este derecho.

La Asociación Médica Turca (TTB) dice: "La mujer va al hospital, solicita un aborto conforme a la normativa, pero es rechazada. Sin justificación". Es decir, es un derecho según la ley, pero una prohibición en la práctica. La TTB afirma haber informado a la Dirección General de Servicios de Salud del Ministerio de Salud sobre las quejas recibidas. Nadie sabe bajo qué justificación se rechaza.

Además, el acceso a métodos anticonceptivos también es limitado. No se proporcionan métodos de protección gratuitos. La mujer no puede protegerse, queda embarazada y tampoco puede interrumpir un embarazo no deseado.

El problema no es el número de hijos, el problema es la eliminación del derecho de la mujer a decidir sobre su propia vida. La única autoridad decisoria sobre su cuerpo, su útero y su vida pasa a ser el Estado y la mentalidad patriarcal.

Arrebatarle su herencia en la mesa, echarla del hospital, moldear su vida mediante la presión en el barrio y en la familia… Todo esto es resultado de una mentalidad de “posesión”.

No olviden… Atatürk otorgó a las mujeres de este país el derecho al voto y a ser elegidas en 1934. Hoy, en la Turquía de 2025, la mujer ni siquiera puede proteger su propia herencia ni imponer su voluntad sobre su propio cuerpo. En los 90 años transcurridos, mientras se esperaba que avanzáramos, estamos retrocediendo hacia la oscuridad, hacia una mentalidad medieval.

Pero hagan lo que hagan, las mujeres no se levantarán de esa mesa, no regresarán de ese hospital y no dejarán de perseguir ese documento de herencia. Y que se sepa: la mujer que ríe, que reclama sus derechos y que sale a la calle, no escribirá su nombre en la lápida de este país, sino en su futuro.