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La nueva OPEP sin los EAU

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Los Emiratos Árabes Unidos (EAU), uno de los principales productores de petróleo de la OPEP, han anunciado que a partir del 1 de mayo de 2026 se retirarán de la organización y de su estructura ampliada, la OPEP+. Los EAU, que ya habían dado señales en este sentido en ocasiones anteriores, justifican su decisión principalmente por su deseo de actuar con independencia respecto a las cuotas de producción y las restricciones de suministro. Esta decisión tiene el potencial de generar consecuencias no solo económicas, sino también geopolíticas.

El papel histórico de la OPEP

La OPEP fue fundada en 1960 en Bagdad por Arabia Saudita, Irán, Irak, Kuwait y Venezuela. El objetivo fundamental de la organización es coordinar las políticas petroleras de los países miembros y garantizar la estabilidad de los precios en el mercado mundial del petróleo, así como reducir los desequilibrios en el reparto de beneficios de las empresas extranjeras que operan en los países productores.

La “Crisis del Petróleo” de 1973 llevó la influencia de la OPEP en el sistema global a su punto máximo. El embargo petrolero aplicado por los países árabes productores demostró que el petróleo no era solo una herramienta económica, sino también estratégica.

En la actualidad, el número de miembros de la OPEP ha alcanzado los 12: Arabia Saudita, Irán, los EAU, Argelia, el Congo, Guinea Ecuatorial, Gabón, Irak, Kuwait, Libia, Nigeria y Venezuela. Sin embargo, con el paso del tiempo, las diferencias de intereses dentro de la organización se han vuelto más evidentes, y las disputas sobre cuotas de producción, políticas de inversión y cuotas de mercado han debilitado la integridad de la organización en diversos momentos.

El vacío de poder creado por la retirada del Reino Unido del Golfo Pérsico en la década de 1970 aumentó la competencia regional y provocó el fin de la era del petróleo barato. Irán, Irak y Arabia Saudita, que se convirtieron en los actores principales de la región, utilizaron el aumento de ingresos proporcionado por la OPEP para incrementar su capacidad militar y estratégica.

La guerra árabe-israelí de 1973 fue un punto de inflexión crítico que profundizó la crisis del petróleo. Algunos países árabes, liderados por Arabia Saudita, utilizaron el petróleo como herramienta de presión contra Estados Unidos y Occidente. Esta política se convirtió en un elemento de presión política, especialmente ante el apoyo de Estados Unidos a Israel. Para Estados Unidos, la “Cuestión del Golfo” surgió por primera vez en este periodo como un tema geopolítico.

¿Por qué se retiran los EAU?

Se considera que la decisión de los EAU, que se unieron a la OPEP en 1967, no es repentina, sino el resultado de una preparación a largo plazo. El aumento de la capacidad de producción del país, el fortalecimiento de su infraestructura de exportación y el desarrollo de nuevas líneas logísticas son indicadores importantes de este proceso.

Varios factores fundamentales destacan en la decisión de retirada de los EAU. En primer lugar, el país desea actuar de manera más flexible e independiente en su política energética. Con una capacidad de producción de aproximadamente 3 a 4 millones de barriles diarios, los EAU consideran que las cuotas de producción limitan este potencial.

En segundo lugar, los EAU están diversificando su estrategia energética; están realizando importantes inversiones en energías renovables y tecnologías de bajas emisiones de carbono. En este contexto, esto demuestra que la OPEP está empezando a alejarse parcialmente de su enfoque tradicional basado en el petróleo.

En tercer lugar, las ventajas logísticas y geoestratégicas son determinantes. Los EAU tienen como objetivo realizar sus exportaciones de petróleo a través del puerto de Fujairah, que se abre al golfo de Omán, reduciendo así la dependencia del estrecho de Ormuz. Esta estrategia es de importancia crítica para la seguridad del suministro, especialmente en periodos de crisis.

Por último, se puede evaluar que la decisión está relacionada con los equilibrios de poder regionales. La competencia económica entre los EAU, que consideran que merecen ser una potencia regional, y Arabia Saudita, junto con las diferencias estratégicas en regiones como Yemen, Somalia y Sudán, hacen que esta separación deje de ser solo una cuestión de política energética.

Reflejos regionales y globales

Esta retirada también se interpreta como un alejamiento de la Liga Árabe. La salida de los EAU de la OPEP demuestra que la competencia de poder en la región del Golfo ha adquirido una nueva dimensión. Este desarrollo no es solo económico, sino que también tiene la capacidad de afectar a las alianzas de defensa y política exterior. El hecho de que los EAU profundicen sus relaciones con Israel y la India se considera una orientación alternativa a los equilibrios regionales centrados en Arabia Saudita.

El futuro de la OPEP

Esta separación ha vuelto a poner sobre la mesa los debates sobre el futuro de la OPEP. Aunque la organización no se disolverá por completo, la salida de un país que ocupa una posición de productor importante puede considerarse un golpe significativo. La salida de la organización de Qatar (2019), Ecuador (2020) y Angola (2024) en años anteriores ha aumentado las dudas sobre el futuro de la OPEP. A pesar de esto, no se espera que la organización se disuelva por completo, pero es probable que su influencia sobre la energía global disminuya.

Desde la perspectiva de Estados Unidos, considerando las críticas de larga data hacia las políticas de precios de la OPEP, se puede decir que este desarrollo es visto positivamente por Washington. En su discurso ante la Asamblea General de la ONU en 2018, Donald Trump acusó a los países de la OPEP de ‘explotar al mundo’ al mantener altos los precios del petróleo, y afirmó que, aunque Estados Unidos proporciona seguridad a la mayoría de estos países, la economía estadounidense se ve afectada negativamente por los altos precios de la energía. A partir de estas declaraciones, se puede decir que los intereses de las relaciones entre Estados Unidos y los EAU coinciden.

No obstante, en el marco de las acusaciones de que la estructura de la OPEP+ creada en 2016 (Rusia, Kazajistán, Baréin, Brunéi, Malasia, Omán, Sudán del Sur, Sudán, México y Azerbaiyán) sirve a Rusia e Irán, se considera que esta retirada tendrá efectos negativos sobre las economías de Rusia e Irán. Además, dicho desarrollo también se califica como un golpe geopolítico a favor de Estados Unidos contra Irán, Rusia y China.

Conclusión

La salida de los EAU de la OPEP señala una ruptura estructural en el sistema energético global. Se puede decir que este desarrollo no es solo un cambio en las políticas de producción, sino también el presagio de una nueva era en términos de equilibrios de poder regionales, relaciones de alianza y seguridad energética global.

Aunque no se espera que la OPEP se disuelva por completo a corto plazo, es probable que la influencia de la organización disminuya y surja un orden energético más flexible y con múltiples actores. Quién ganará en este proceso no está claro. A largo plazo, las dinámicas del mercado y las nuevas tecnologías energéticas serán determinantes.

En conclusión, la decisión de los EAU muestra más un proceso de transformación en el campo de la energía global que una simple separación.