El memorando de entendimiento, considerado uno de los pasos importantes para reducir la tensión entre Estados Unidos e Irán, parece haber quedado suspendido de facto tras los ataques reiniciados por EE. UU. contra Irán. Este desarrollo indica que la posibilidad de una solución diplomática entre las partes se ha debilitado y que la crisis ha adquirido nuevamente una dimensión militar.
DESARROLLOS EN EL TERRENO
Recientemente, han surgido diversas afirmaciones de que Estados Unidos está actuando en coordinación con algunos países árabes e incluso con Omán en relación con Irán. Junto a esto, se mencionan diferentes escenarios respecto a Juzestán, Sistán y Baluchistán, y algunas islas en el Golfo Pérsico en el sur de Irán. Resultan llamativos los comentarios que señalan que Estados Unidos, que en el pasado adoptó un discurso de apoyo a la integridad territorial de Irán, hoy ha abandonado dicha postura.
En este proceso, también destacan las iniciativas de mediación emprendidas por Pakistán. Existen evaluaciones de que el Jefe del Estado Mayor de Pakistán, Asim Munir, quien mantiene buenas relaciones con Estados Unidos, continúa sus contactos con la administración estadounidense y con actores en Irán. Además, circulan en la opinión pública diversas afirmaciones sobre el establecimiento de contactos indirectos entre Estados Unidos e Irán a través de Pakistán.
Simultáneamente a los contactos diplomáticos, la movilidad en el terreno también está aumentando. Estados Unidos está llevando a cabo ataques contra las costas del sur de Irán, al mismo tiempo que continúa con sus ataques aéreos. Se están tomando como objetivo puentes y líneas de transporte en las regiones del sur, especialmente las carreteras que conducen a Bandar Abbas y Chabahar. Se puede evaluar que el objetivo principal de estos ataques es impedir que Irán realice despliegues militares de norte a sur en caso de una posible operación terrestre estadounidense, y limitar la capacidad de intervención del ejército iraní.
Además, se discute cada vez más una posible operación terrestre. Llaman la atención diversas evaluaciones que refuerzan la posibilidad de que se estén realizando preparativos para un desembarco en el sur de Irán. En este proceso, se observa que Estados Unidos sigue una estrategia cuidadosa y gradual. Asimismo, se comenta que la operación podría llevarse a cabo con mayor facilidad si contara con apoyo desde el interior de Irán. En tal caso, se plantea la posibilidad de que no solo participen soldados estadounidenses, sino también elementos militares pertenecientes a algunos estados árabes.
Todos estos desarrollos muestran que el conflicto podría no limitarse únicamente a los dos países. Los ataques mutuos están haciendo que la región del Golfo sea cada vez más vulnerable en términos de seguridad y condiciones de vida. Si los estados árabes también se involucraran directamente en los enfrentamientos, aumentaría la probabilidad de que la crisis regional se extienda a una geografía más amplia y genere consecuencias mucho más graves. Esta situación es importante para mostrar la magnitud del riesgo que los desarrollos actuales representan para la seguridad regional.
GUERRA PSICOLÓGICA
Además de los desarrollos militares, la gestión de la información y la percepción se ha convertido en uno de los elementos importantes del conflicto. Recientemente, se han difundido en plataformas de redes sociales varios videos preparados en persa y dirigidos a la opinión pública iraní. En un video, la persona que habla se presenta como un soldado de origen iraní que sirve en el ejército estadounidense y afirma que está dando advertencias al pueblo iraní. En dichos contenidos, se hace un llamado al pueblo iraní para que no reaccione en caso de encontrarse con soldados estadounidenses.
Se puede evaluar que el objetivo principal de este tipo de contenidos es debilitar la moral de la sociedad, aumentar el sentimiento de incertidumbre e inseguridad, y obtener una superioridad psicológica. Por lo tanto, se observa que el conflicto no solo se libra en el ámbito militar, sino también a través de la gestión de la información y la percepción. Estas actividades, que se evalúan como dirigidas a crear preocupación y presión psicológica especialmente sobre los miembros del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) y sus familias, constituyen el frente invisible de la guerra.
De manera similar, durante la guerra de 12 días entre Estados Unidos e Irán, se publicaron noticias de que grupos armados habían ingresado a Irán desde las fronteras de Afganistán e Irak. Los ataques contra algunos objetivos militares en las zonas fronterizas también estuvieron en la agenda en ese período. El hecho de que en aquel momento no se compartiera información clara sobre la identidad de estos grupos provoca que, junto con los desarrollos actuales, se realicen diferentes evaluaciones.
RIESGOS REGIONALES
Para Irán, una de las opciones que destaca en las condiciones actuales podría ser intentar aumentar el costo de la presencia militar de Estados Unidos en la región extendiendo el área geográfica del conflicto a los países del Golfo. De hecho, el amplio despliegue militar de Estados Unidos en la región también aumenta los costos militares, económicos y políticos para EE. UU. en caso de que los conflictos se prolonguen. En este contexto, Irán ha llevado a cabo ataques contra algunos países donde se encuentra la presencia militar estadounidense, y recientemente ha habido ataques dirigidos a la base estadounidense en Jordania.
Sin embargo, en caso de que la guerra se salga de control, la posibilidad de que Irán quede bajo mayor presión militar y política y que su estabilidad interna se debilite gravemente podría tener consecuencias graves no solo para la integridad territorial de Irán, sino también para la seguridad y estabilidad de los países de la región. Si estas posibilidades se materializan, el panorama resultante no traerá más que desastre y destrucción para los estados de la región.
Los efectos de la guerra no se limitan solo al ámbito de la seguridad. La prolongación de los conflictos puede profundizar los problemas económicos y tener consecuencias devastadoras sobre la estabilidad social. La magnitud de la crisis económica en la que se encuentra Irán actualmente hace que este riesgo sea más visible. Los expertos iraníes afirman que, especialmente, la incapacidad de controlar la alta inflación podría profundizar los problemas económicos y sociales, lo que a su vez podría aumentar el riesgo de disturbios internos.
CONCLUSIÓN
Aunque los desarrollos actuales destacan por su dimensión militar, los elementos determinantes de la lucha no son solo los enfrentamientos en el terreno. La resiliencia económica, la resistencia psicológica y el apoyo internacional se encuentran entre los factores fundamentales que determinan el curso de la guerra.
Por lo tanto, la verdadera pregunta no es tanto quién saldrá victorioso militarmente en la guerra, sino qué lado puede soportar más tiempo la presión prolongada. Sin embargo, la historia muestra que el verdadero precio de las guerras lo pagan, a menudo, más las sociedades que los estados. Cada nueva tensión entre Estados Unidos e Irán recuerda una vez más esta realidad.
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