S&P revisa la perspectiva de la calificación crediticia de Turquía de estable a positiva: nuestra calificación aún no ha cambiado
S&P ha revisado la perspectiva de la calificación crediticia de Turquía de estable a positiva. El hecho de que S&P haya revisado nuestra perspectiva crediticia de negativa a estable en los últimos dos meses, y posteriormente de estable a positiva, es un resultado muy valioso y casi una consecuencia del nuevo periodo ortodoxo para la bolsa. Entonces, ¿cómo se refleja esto en el mercado bursátil?
El detalle que no debemos olvidar es que nuestra calificación crediticia aún no ha cambiado y que seguimos estando por debajo del umbral de inversión. Nuestra receta para una mejora de la calificación es la siguiente: "Si el déficit por cuenta corriente cae más rápido, la dolarización disminuye y las reservas de divisas se fortalecen, aumentaremos la calificación en un nivel".
En resumen, si continúa el nuevo periodo que comenzó con los pasos de racionalización dados en materia de tipos de interés y el sistema de depósitos protegidos contra la fluctuación cambiaria (KKM), podría comenzar la entrada de recursos al país, y este podría ser el movimiento esperado para un repunte prolongado en la bolsa.
UNA PERSPECTIVA “POSITIVA” EN TODOS LOS SENTIDOS
Standard & Poor’s ha elevado la perspectiva de la calificación crediticia de Turquía de "estable" a "positiva" y, al mismo tiempo, ha confirmado la calificación crediticia de deuda soberana a largo plazo en moneda extranjera y local en 'B'. Se señaló que el progreso del Banco Central de la República de Turquía (TCMB) en el aumento de las reservas de divisas y el incremento de los ahorros en moneda local están ayudando a reducir los déficits de cuenta corriente de dos dígitos.
En el comunicado de S&P se afirmó: "Además, hemos elevado nuestra evaluación de convertibilidad de “B” a “B+”; esto indica que ha disminuido el riesgo de que el Estado impida a los deudores del sector privado pagar sus deudas en moneda extranjera".
Se puede señalar que medidas como el aumento de los tipos de interés por parte del TCMB en un 31,5% desde junio y el hecho de que los tipos de interés de los productos de ahorro en moneda local superen casi en 40 puntos a los de los productos de ahorro en divisas han contribuido a este desarrollo.
SE HAN DADO PASOS SERIOS
En el periodo posterior a las elecciones, el nuevo equipo económico de Turquía ha tomado una serie de medidas para restablecer la confianza en los activos en liras turcas, equilibrar la economía y aliviar la carga regulatoria sobre el sector financiero. Como resultado de estos esfuerzos, ha comenzado un proceso de reequilibrio económico en Turquía. S&P ha señalado específicamente en su informe que el TCMB ha ralentizado el ritmo de depreciación de la moneda al aumentar el tipo de interés oficial en un total de 3150 puntos básicos, aunque aún no lo ha detenido por completo.
Además, el informe indica que algunos datos publicados recientemente, como el debilitamiento del consumo (ventas minoristas e importaciones) desde principios del tercer trimestre, muestran que la economía turca "se está desacelerando y reequilibrando al mismo tiempo".
"Esperamos que el crecimiento del PIB se desacelere del 3,7% al 2,4% en 2024", afirma S&P, que prevé que las inversiones se vean respaldadas principalmente por los gastos relacionados con el terremoto. El informe también estima que la demanda de mano de obra se suavizará ligeramente y que el desempleo alcanzará un pico superior al 11% hacia 2026.
En el informe, donde se destaca que el nuevo equipo económico de Turquía ha dado "pasos serios para reconstruir la confianza en los activos en liras turcas, reequilibrar la economía y gestionar la carga sobre el sector financiero", se menciona que las medidas de endurecimiento monetario vigentes desde septiembre han enfriado la demanda interna (incluidos los automóviles y los bienes de consumo duraderos), lo que ha provocado una caída en las importaciones.
“CONTROLAR LA INFLACIÓN PODRÍA LLEVAR AL MENOS 2 AÑOS”
En el informe también se indica que el ajuste de la política fiscal de Turquía tardará al menos dos años en controlar la inflación. Gracias a las medidas fiscales adicionales y a las restricciones de gasto implementadas en julio de 2023, se espera que el déficit presupuestario del gobierno central se estabilice en el 4,3% del PIB.
"Aunque la inflación se sitúa en un nivel alto del 60%, parece haber alcanzado su punto máximo", señala el informe, indicando que Turquía ha comenzado a reconstruir sus reservas utilizables. Cabe recordar que, en la primera quincena de noviembre, estas reservas aumentaron en unos 5.500 millones de dólares, alcanzando los 27.500 millones de dólares, una cifra que sigue siendo moderada.
En el marco del informe, las regulaciones institucionales más amplias de Turquía se consideraron débiles, y esta situación se evaluó como un factor limitante para las calificaciones crediticias del país. Se expresó que, tras el referéndum constitucional de 2017, los procesos de toma de decisiones se concentraron en gran medida en el poder ejecutivo, lo que aumentó la incertidumbre en los procesos de toma de decisiones económicas y que es necesario confirmar la independencia de instituciones económicas clave como el TCMB.
El informe también incluye advertencias de que, antes de las elecciones locales de 2024, los responsables de la toma de decisiones "podrían interrumpir o revertir los pasos dados recientemente, especialmente aquellos destinados a endurecer la política monetaria".
¡APENAS ESTAMOS COMENZANDO!
Por otro lado, el informe subraya que el proceso de reequilibrio de la economía apenas comienza y que está sujeto a riesgos; como ejemplo de estos riesgos, se destacan las elecciones locales que tendrán lugar a finales de marzo de 2024, indicando que podrían observarse cambios en la política a medida que se acerque este periodo.
"Alternativamente, la economía podría desacelerarse rápidamente, podrían aparecer brechas en la financiación y el déficit por cuenta corriente podría aumentar aún más. Esto podría ocurrir en un escenario de depreciación de la moneda y tiene el potencial de afectar el desempeño fiscal", señala el informe, al tiempo que subraya que esto podría significar un desapalancamiento más rápido y mayores aumentos en las reservas de divisas:
"Nuestra expectativa base se sitúa en medio de estos dos escenarios. Estimamos que el nuevo equipo económico de Turquía endurecerá aún más las condiciones crediticias, que la economía evitará una recesión y que la cuenta corriente tendrá un superávit en el rango del 3%-4% del PIB. Se espera que la mitad de este superávit por cuenta corriente provenga de entradas de capital (incluida la inversión extranjera directa) y la otra mitad de entradas netas de deuda (incluido el retorno al país de algunos activos líquidos del sector privado que actualmente se mantienen en el extranjero). Prevemos que las reservas utilizables superarán los 60.000 millones de dólares para 2025, niveles de finales de 2018".
En general, el informe indica que la postura fiscal de Turquía no es tan expansiva como se preveía anteriormente, y también incluye la expectativa de que los déficits del gobierno central se reduzcan hacia el 3,5% del PIB para 2025. Sin embargo, en este punto, también se enfatiza que podría haber riesgos derivados de las posibles cargas relacionadas con el terremoto y la relajación fiscal que podría observarse antes de las elecciones.
En el informe, donde se prevé que la deuda pública aumentará en los próximos tres años pero que este aumento se mantendrá en un nivel moderado, se afirma: "Estimamos que la deuda neta del gobierno central aumentará del nivel del 26% a finales de 2022 a poco más del 31% del PIB en 2026. Esta situación refleja parcialmente la depreciación del tipo de cambio, dada la alta proporción de deuda en moneda extranjera dentro de la deuda pública total".
Por otro lado, se estima que los gastos por intereses se verán afectados tanto por los efectos del tipo de cambio como por el aumento del coste de la deuda interna, y que aumentarán del 8,5% en 2022 al 11,5% en 2026.
S&P, que afirma que los riesgos de estabilidad financiera, actualmente altos, han comenzado a disminuir, considera por otro lado que estos riesgos podrían crear riesgos de pasivos contingentes para el gobierno en caso de tener que rescatar a un banco debido a la pérdida de confianza de los depositantes nacionales:
"Creemos que, en caso de una pérdida de confianza en el sector bancario, el gobierno podría ser llamado a contribuir con cantidades mucho mayores de capital y crédito a los bancos".
Fuente de la noticia: 12punto
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