Nuevo peligro de amnistía a la vista: ¡podría abrirse la puerta a la liberación de 50 mil personas!
Con una reforma profunda en la ley de ejecución penal, podría abrirse la puerta a la liberación de entre 40 y 50 mil personas condenadas por ciertos delitos. Si bien la ley se basa en el principio de igualdad en la ejecución, los delitos que ofenden la conciencia pública quedarán excluidos.
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Los preparativos en el Parlamento para reorganizar el sistema de ejecución penal han cobrado impulso. La nueva regulación, en la que se ha trabajado durante mucho tiempo y que es esperada con curiosidad por la opinión pública, tiene como objetivo eliminar las injusticias que surgen debido a que los periodos de ejecución varían según el tipo de delito.
El cambio, acordado por funcionarios del AKP, el MHP y el Ministerio de Justicia, tiene como objetivo fundamental establecer la igualdad en la ejecución. En este contexto, se planea llevar las tasas de ejecución aplicadas a diversos delitos a un nivel estándar. Si la ley entra en vigor, un recluso condenado a 10 años de prisión tendrá derecho a la libertad tras cumplir 5 años de su condena en prisión. Para aquellos reclusos que ya han cumplido la mitad de su condena, también se abrirá el camino a la libertad.
Se espera que este cambio en los periodos de ejecución afecte directamente a entre 40 y 50 mil reclusos.
En la regulación prevista, mientras se flexibilizan las condiciones de liberación para los condenados por delitos comunes, se mantendrán tasas elevadas en los periodos de ejecución para delitos que conmocionan profundamente a la sociedad, como el terrorismo, el asesinato de niños, mujeres, padres y hermanos, así como el abuso sexual. En este tipo de delitos, se prevé que una parte importante de la condena se cumpla en prisión.
Las autoridades señalan que el hecho de que los reclusos estén sujetos a diferentes prácticas de ejecución por delitos similares cometidos en fechas distintas daña la justicia penal. El objetivo de la ley es eliminar las quejas persistentes y establecer un orden más transparente y predecible en el sistema de ejecución.
EL FACTOR DE LA "BUENA CONDUCTA" SERÁ DETERMINANTE EN LA LIBERACIÓN
En el proyecto de ley que se está preparando, la evaluación de la "buena conducta" para la libertad condicional tiene una gran importancia. La determinación de buena conducta que realizarán las Juntas de Administración y Observación Penitenciaria sobre los reclusos destacará como el elemento determinante en los procesos de liberación. Sin embargo, algunos partidos de la oposición y organizaciones de la sociedad civil han expresado sus preocupaciones sobre la posible falta de objetividad en las decisiones de estas juntas.
Teniendo en cuenta estas críticas, se contempla realizar cambios en los principios de funcionamiento de las juntas de observación en la segunda fase de la regulación y aumentar el número de psicólogos, pedagogos y psiquiatras entre los miembros de la junta. De este modo, se pretende evaluar de manera más saludable la reintegración de los reclusos a la sociedad y el riesgo de reincidencia.
LLEGA EL APOYO Y LA SUPERVISIÓN POSTERIORES A LA PRISIÓN
La tercera fase de la ley se centra en los procesos posteriores a la prisión de las personas liberadas. En consecuencia, se pondrán en marcha programas de apoyo psicosocial para los liberados condicionalmente y sus familias, y se proporcionarán oportunidades de empleo y formación profesional. Se mantendrá la supervisión y el seguimiento de estas personas para facilitar la integración social y prevenir una posible reincidencia delictiva.
Se planea que todas las etapas relacionadas con la propuesta de ley se lleven a la agenda de la Gran Asamblea Nacional de Turquía (TBMM) en los próximos meses. Si la reforma integral de ejecución es aceptada en el Parlamento, se espera que se abra una nueva página para miles de reclusos.