La línea de tren de alta velocidad Esmirna-Ankara se convierte en un cuento de nunca acabar: ¡El coste se ha multiplicado por 19!
El proyecto de la línea de tren de alta velocidad Esmirna-Ankara, anunciado en 2013 y cuya finalización estaba prevista para 2023, ha superado los 83.500 millones de liras turcas tras 6 actualizaciones de costes. La empresa que obtuvo la licitación mediante negociación solo ha completado el 6% de la línea.
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Mientras continúan los debates en Turquía sobre las licitaciones públicas y los proyectos inacabados, los retrasos y los aumentos de costes en la línea de tren de alta velocidad (YHT) Esmirna-Ankara han marcado la agenda. El proyecto, anunciado por primera vez en 2013 y licitado en 2020 mediante un procedimiento de negociación, debía completarse en 2023. Sin embargo, en el tiempo transcurrido, el proyecto solo ha avanzado un 6%.
En el proyecto, cuyo coste se ha multiplicado por 19 respecto a lo previsto inicialmente hasta alcanzar los 83.500 millones de liras turcas, también llama la atención el anticipo y la diferencia de precio solicitados por la constructora ERG İnşaat, alegando que el euro no había subido demasiado. Mientras la empresa recibía un anticipo de unos 600 millones de euros, el proyecto, que se decía que estaría listo para el centenario de la República, ya ha superado con creces la fecha de finalización prometida.
HAN PASADO 7 ELECCIONES Y AÚN NO SE HA TERMINADO
La diputada de Esmirna por el partido DEVA, Seda Kâya Ösen, declaró al respecto: “Han pasado unas elecciones presidenciales, tres generales y tres locales, pero el proyecto aún no se ha terminado. Si observamos los aumentos de costes desde 2021, podemos ver con mayor claridad la gravedad de la situación”.
Ösen subrayó que los costes del proyecto han aumentado constantemente a lo largo de los años. Según los datos, el coste, que era de 18.100 millones de liras turcas en 2021, ascendió a 24.900 millones en 2022 y a 62.100 millones en 2023. El hecho de que el coste total alcance los 83.500 millones de liras turcas en 2025 demuestra que el proyecto se ha convertido en un “agujero negro” para el presupuesto de Turquía.