Llamativo sermón de la Diyanet

Tras los recientes casos de violencia entre pares, la Presidencia de Asuntos Religiosos (Diyanet) llamó la atención en su sermón del viernes sobre los riesgos que amenazan a los jóvenes. En el sermón se criticó la propagación del consumo de sustancias y la violencia entre la juventud.

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La Presidencia de Asuntos Religiosos (Diyanet), en el sermón del viernes preparado tras los recientes incidentes de violencia entre menores que han conmocionado a la opinión pública y que han terminado en muerte, hizo un llamado a la unidad social contra los peligros que amenazan a la sociedad. En el sermón se hizo hincapié en el aumento del acoso escolar, la inducción a la delincuencia y el consumo de drogas entre los jóvenes.

En el sermón, preparado tras sucesos como el asesinato de Ahmet Minguzzi, de 14 años, y Atlas Çağlayan, de 17, a manos de sus pares, destacaron las siguientes palabras: “Esta mentalidad que considera el consumo de drogas y el entrar y salir de prisión como una virtud se está volviendo cada vez más visible entre nuestros jóvenes. El cine, las series, los juegos y los medios digitales con contenido violento preparan el terreno para que estos incidentes se propaguen aún más”.

En el sermón se señaló que todas las instituciones de la sociedad, como la familia, la escuela y la mezquita, tienen tareas importantes. Se indicó que el hecho de que los jóvenes desarrollen un lenguaje de comunicación alejado del amor y el respeto conduce, con el tiempo, a comportamientos groseros, hirientes e incluso peligrosos.

Al mencionar que la presión y la violencia que los jóvenes ejercen contra sus pares pueden causar no solo daños verbales, sino también físicos e incluso la pérdida de vidas, se afirmó: “Este mal hábito, que aparece como acoso escolar, ha ido mucho más allá de las burlas y las palabras hirientes, convirtiéndose en violencia física e incluso en el acto de quitar la vida”.

Al mismo tiempo, se abordó el peligro de la propagación de la mentalidad destacada entre los jóvenes de “vestir ropa uniforme, tener la misma apariencia, involucrarse en delitos, consumir drogas y ver el paso por la cárcel como una fuente de orgullo”. Se expresó que esta situación se ve aún más respaldada en el mundo digital por contenidos que romantizan la violencia.

En el sermón, donde se enfatizó que el amor y el respeto son fundamentales en las relaciones humanas, se manifestó que en las sociedades donde estos valores se pierden, aumentan la inquietud, la exclusión y la opresión. Se señaló que las sociedades donde la violencia reemplaza a la compasión y el odio al afecto no pueden alcanzar la prosperidad.

En los consejos dirigidos a los jóvenes se utilizaron las siguientes expresiones:

“Deben ser más cuidadosos contra aquellos que quieren abusar de sus sentimientos para hacerlos cómplices de sus maldades, oscurecer sus sueños y robar sus esperanzas. La servidumbre a Alá, el respeto a la familia y ser útiles a la humanidad deben ser sus objetivos. No olviden que el futuro no se puede construir con miedo, presión y violencia. Como dijo nuestro amado Profeta (s.a.s): 'El creyente es cercano a los demás. No hay bien en quien no establece cercanía con las personas y con quien no se puede establecer cercanía'. El acoso no es poder, es debilidad. Burlarse no es diversión, es desvergüenza. Atentar contra la vida no es prestigio, es fuego del infierno. ¡Joven hermano! A ti no te queda bien el acoso, sino la cortesía y la elegancia”.

Al mencionar la importancia de que todos los sectores de la sociedad se unan contra los problemas que amenazan el futuro de los jóvenes y que las familias e instituciones actúen con responsabilidad, el sermón concluyó con la siguiente declaración: “Debemos actuar juntos contra el acoso que daña la vida sagrada y la descendencia humana. Debemos cumplir con nuestras responsabilidades para construir una sociedad donde prevalezcan la bondad y la compasión, y donde se garantice la seguridad de la vida y los bienes”.