Ojos puestos en Pekín ante la crisis de Ormuz: China condena a EE. UU. e Israel y ofrece un apoyo 'limitado' a Irán

La transformación de los ataques iniciados por EE. UU. e Israel el 28 de febrero en una guerra regional ha sacudido los mercados energéticos. Mientras los precios del petróleo suben tras el cierre del estrecho de Ormuz, la postura de China, el mayor cliente de petróleo de Irán, está bajo escrutinio a escala global.

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Los ataques de EE. UU. e Israel que comenzaron el 28 de febrero en Oriente Medio se convirtieron rápidamente en una operación a gran escala dirigida contra la infraestructura de seguridad de Irán. La dimensión de los enfrentamientos creció con los asesinatos de altos cargos militares y políticos iraníes, así como con los ataques a instalaciones de misiles y bases pertenecientes al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán.

El proceso reveló un panorama que evolucionó de una tensión controlada a una guerra abierta entre estados.

REPRESALIAS DE IRÁN CONTRA LOS PAÍSES DE LA REGIÓN

Irán respondió a los ataques contra su territorio con ataques de misiles y drones contra Israel, así como contra Arabia Saudita, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Irak, Jordania, Kuwait y Baréin.

Las grandes instalaciones energéticas ubicadas en estos países, así como la presencia militar estadounidense, también se vieron afectadas por los ataques. Las acciones contra la infraestructura militar y energética de la región ampliaron el alcance geográfico del conflicto.

EL CIERRE DEL ESTRECHO DE ORMUZ SACUDE LOS MERCADOS ENERGÉTICOS

Además de la dimensión militar de los enfrentamientos, sus efectos económicos se sintieron rápidamente. Tras el cierre del estrecho de Ormuz por parte de Irán, se produjeron fuertes fluctuaciones en los mercados energéticos mundiales.

Mientras los precios del petróleo Brent subían, los costes de los seguros y las primas de riesgo de transporte aumentaron. Los expertos advirtieron que, si el conflicto se prolonga, podrían producirse rupturas en las cadenas de suministro de energía.

CHINA, EL MAYOR CLIENTE DE PETRÓLEO DE IRÁN

Los acontecimientos han vuelto a poner sobre la mesa la posición de Irán en el mercado energético mundial. La postura de China, el mayor comprador de petróleo iraní, ha comenzado a ser observada con atención.

China cubre aproximadamente el 70 por ciento de sus necesidades de petróleo a través de importaciones. Cerca de la mitad de estas importaciones se realizan a través del estrecho de Ormuz. Además de Irán, Irak, Arabia Saudita y Kuwait también se encuentran entre los principales proveedores de energía de China.

Por este motivo, el gobierno de Pekín sigue de cerca la tensión en la región.

DURA CONDENA Y LLAMAMIENTO AL ALTO EL FUEGO DESDE PEKÍN

El gobierno chino condenó en términos contundentes las acciones de EE. UU. e Israel. Pekín argumentó que las negociaciones nucleares mantenidas con Irán avanzaban por buen camino y afirmó que los ataques han interrumpido el proceso diplomático.

El ministro de Asuntos Exteriores de China, Wang Yi, mantuvo contactos el lunes con los ministros de Asuntos Exteriores de Omán, Irán y Francia.

Según la evaluación de Wang Yi, EE. UU. e Israel han saboteado deliberadamente el proceso diplomático, arrastrando a la región a una "situación irreversible". China reiteró su llamamiento al alto el fuego e invitó a las partes a volver a la mesa de negociaciones.

LOS LÍMITES DEL APOYO A IRÁN

China destaca como una de las principales grandes economías que apoya a Irán desde el punto de vista económico. El gobierno de Pekín define a Irán como "amigo" y ha expresado abiertamente que apoya el derecho de Irán a defender su territorio y sus intereses.

Sin embargo, Wang Yi no indicó que apoye posibles represalias militares por parte de Irán. Ante las preguntas en este sentido, el Ministerio de Asuntos Exteriores de China respondió negando las acusaciones de que se esté suministrando armamento o brindando ayuda militar a Irán.