¡Un curioso robo en una mezquita quedó registrado por las cámaras!
En Eskişehir, un sospechoso que entró en una mezquita robó el dinero recaudado para el agua del dispensador, mientras aprovechaba para beber el jugo y comer el pastel que habían quedado de una ceremonia religiosa. El individuo, que ingresó por una ventana, también forzó la puerta de la oficina del encargado.
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En la mezquita Şirinyer, ubicada en el barrio de Şirintepe del distrito de Tepebaşı, se produjo un llamativo robo hace unos días. Según las denuncias, una o varias personas no identificadas ingresaron a la mezquita en la madrugada tras abrir una ventana del segundo piso. En las imágenes captadas por las cámaras de seguridad, se observa a uno de los sospechosos bajar primero al piso inferior y dirigirse a la oficina del encargado, cuya puerta estaba cerrada con llave. El individuo, que pateó la puerta y forcejeó durante un largo rato con una herramienta en la mano, finalmente logró romperla y entrar. Al no encontrar objetos de valor en la habitación, el ladrón se dirigió hacia el interior de la mezquita.
SE MOVIÓ CON TOTAL TRANQUILIDAD DENTRO DE LA MEZQUITA
Tras deambular un tiempo por el interior, el sujeto se acercó al dispensador de agua y tomó el dinero que se había acumulado para comprar agua. Luego, bebió el jugo y comió el pastel que habían sobrado de una ceremonia religiosa (mevlid) celebrada anteriormente en el lugar. Después de comer, el sospechoso dejó los desperdicios dentro de la mezquita y se dirigió al dispensador para beber agua. Tras pasar un tiempo más en el interior, el individuo subió al segundo piso por donde había entrado, salió por la ventana y se dio a la fuga.
"HABÍA ENTRE 500 Y 600 LIRAS PARA EL AGUA, SE LAS LLEVARON"
Osman Kıran, de 76 años y asistente habitual de la mezquita, declaró: "Como la puerta estaba rota, no me di cuenta. Después llamaron al imán debido a que la puerta estaba abierta y todo estaba desordenado. Habían enrollado la alfombra y parece que la habían arrastrado un poco debajo de la mesa. Después de instalar la puerta de acero, quedó una pequeña abertura. Los ladrones se subieron a la puerta y salieron usando un destornillador. Había entre 500 y 600 liras cerca de la caldera para el agua, y se las llevaron. Las huellas de sus pies quedaron marcadas en el suelo, algo que ya le indiqué a la policía. Bebieron los jugos y dejaron los restos junto al dispensador de agua. También dejaron nuestros libros religiosos todos desordenados", afirmó.