Descubierta una proteína que podría revertir el envejecimiento celular

Científicos de la Universidad de Osaka han obtenido hallazgos importantes sobre la proteína AP2A1, que afecta la estructura de las células envejecidas.

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Una investigación realizada en la Universidad de Osaka ha revelado que la subunidad proteica llamada AP2A1 podría desempeñar un papel importante en las células envejecidas. Los investigadores señalaron que la supresión de esta proteína podría revertir el envejecimiento celular, mientras que su aumento podría acelerar el proceso de envejecimiento.

La autora principal del estudio, Pirawan Chantachotikul, expresó que no comprendían cómo las células envejecidas mantienen sus grandes dimensiones.

Chantachotikul afirmó: "El hecho de que las fibras de estrés sean mucho más gruesas en las células envejecidas que en las jóvenes demuestra que las proteínas en estas fibras ayudan a mantener el gran tamaño de las células".

Los investigadores determinaron que la AP2A1 se encuentra en mayor cantidad en las fibras de estrés de las células envejecidas, especialmente en fibroblastos y células epiteliales. Se examinaron comportamientos similares al envejecimiento mediante la eliminación de la expresión de AP2A1 en células viejas y su sobreexpresión en células jóvenes.

PODRÍA ABRIR LA PUERTA A NUEVOS MÉTODOS DE TRATAMIENTO

El autor principal, Shinji Deguchi, declaró: "Los resultados fueron muy interesantes. Mientras que la supresión de AP2A1 en células viejas revirtió el envejecimiento y promovió la regeneración celular, la sobreexpresión de AP2A1 en células jóvenes aceleró el envejecimiento".

La investigación reveló que la AP2A1 está estrechamente relacionada con la proteína integrina ß1, que ayuda a las células a adherirse a la matriz de colágeno que las rodea. Se determinó que ambas proteínas se desplazan a lo largo de las fibras de estrés dentro de la célula. Esto podría explicar la razón de las estructuras engrosadas de las células envejecidas.

Chantachotikul señaló: "Nuestros hallazgos muestran que las células envejecidas mantienen sus grandes dimensiones a través de una adhesión reforzada a la matriz extracelular, mediante el movimiento de AP2A1 e integrina ß1 a lo largo de fibras de estrés expandidas".

El equipo de investigación indicó que estos hallazgos podrían ofrecer nuevos objetivos terapéuticos para enfermedades asociadas con la vejez.