Descubren que los tejidos desprendidos de los pepinos de mar permanecen vivos durante años
Se ha determinado que, en una especie de pepino de mar que habita en el Atlántico Norte, los tejidos desprendidos permanecen vivos durante años y reaccionan a su entorno.
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Las observaciones realizadas sobre una especie de pepino de mar que habita en el Atlántico Norte han revelado que algunos tejidos desprendidos no solo muestran signos de vitalidad a corto plazo, sino que pueden sobrevivir durante años. Según una recopilación de Euronews, el descubrimiento ha iniciado un nuevo debate sobre las definiciones biológicas de dónde comienza y dónde termina la vida.
En el estudio realizado en el Centro de Ciencias Oceánicas de la Memorial University en Canadá, se examinó la especie *Psolus fabricii*, que vive en aguas frías. Los investigadores notaron que algunos pequeños pies tubulares se desprendieron mientras sacaban al pepino de mar del acuario. Aunque este tipo de desprendimientos pueden ocurrir en los pepinos de mar, lo que sorprendió al equipo de investigación fue que estas piezas no murieran en poco tiempo.
En las primeras observaciones, se determinó que los tejidos permanecieron vivos durante semanas sin mostrar signos de descomposición. Ante esto, el equipo examinó los fragmentos de tejido desprendidos con mayor detalle. Como resultado, se observó que estos pequeños trozos de tejido sobrevivieron durante más de tres años.
Los investigadores detectaron que no solo los pies tubulares, sino también los tentáculos alrededor de la boca podían permanecer vivos de manera similar. Los exámenes mostraron que los tejidos desprendidos continuaban reparándose a sí mismos, mantenían sus funciones inmunológicas y conservaban el funcionamiento de sus redes nerviosas.
Una de las preguntas llamativas del estudio era cómo estos tejidos obtenían energía sin boca ni sistema digestivo. Según el equipo de investigación, los fragmentos de tejido pueden mantenerse vivos absorbiendo nutrientes directamente a través de sus membranas celulares.
REACCIONARON A LOS ESTÍMULOS AMBIENTALES
También se observó que los tejidos desprendidos no solo permanecían vivos de forma pasiva. Los investigadores determinaron que, cuando movían el agua o tocaban ligeramente los tejidos, estas piezas se contraían y se retraían como un pepino de mar normal. Este comportamiento indica que las redes nerviosas pueden responder a los estímulos ambientales.
La autora principal del estudio, Sara Jobson, en declaraciones a Popular Science, diferenció el hallazgo de los ejemplos habituales de regeneración. Jobson dijo: “Cuando un lagarto pierde su cola, la cola puede volver a crecer, pero no vemos que la cola desprendida siga viviendo por sí misma. Lo que vemos aquí no es como eso. Lo comparamos con el personaje de 'Cosa' (la mano) de La Familia Addams, que se mueve de forma independiente”.
Los investigadores enfatizan que estos tejidos tienen una deficiencia importante: no pueden reproducirse. Por esta razón, es difícil considerarlos como un organismo nuevo en el sentido estricto. Sin embargo, el hecho de que no mueran, se curen y reaccionen al entorno los sitúa en el límite de las definiciones de vitalidad.
Jobson y su equipo llaman en broma a estos fragmentos de tejido “zombis de laboratorio”. Jobson afirmó que, a pesar de mantener muchos procesos fundamentales asociados con la vida, no pueden transmitir su información genética a las siguientes generaciones, lo que, según ella, lleva el tema a una dimensión filosófica.
Aunque se señala que los hallazgos podrían fortalecer el debate sobre un “tercer estado biológico” entre la vida y la muerte, no todos en el mundo científico comparten la misma opinión. José García Arrarás, experto en biología regenerativa de la Universidad de Puerto Rico, aunque encuentra el descubrimiento emocionante, considera que un fragmento de tejido que no puede reproducirse no puede ser considerado un organismo independiente.