Descubrimiento de una señal misteriosa en la Vía Láctea

Científicos en México descubrieron que este agujero negro, llamado Sagitario A*, en realidad envía señales misteriosas a otras regiones de la galaxia

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El agujero negro supermasivo situado en el corazón de la Vía Láctea no parece muy activo en comparación con los que se encuentran en el centro de otras galaxias. No devora grandes cantidades de materia ni lanza chorros gigantescos de plasma al espacio como ellos.

Sin embargo, científicos en México descubrieron que este agujero negro, llamado Sagitario A*, en realidad envía señales misteriosas a otras regiones de la galaxia. Los astrofísicos Gustavo Magallanes-Guijón y Sergio Mendoza, de la Universidad Nacional Autónoma de México, analizaron datos públicos registrados por el Telescopio Espacial de Rayos Gamma Fermi entre junio y diciembre de 2022.

PUEDE SER EXTREMADAMENTE CAÓTICO Y TURBULENTO

En el artículo, que aún no ha pasado por revisión por pares y fue publicado en el archivo de artículos científicos arXiv, se examinó si provenían pulsos de señales periódicas del agujero negro.

Los hallazgos, reportados por Independent Türkçe, mostraron que Sagitario A* emite una interesante radiación gamma cada 76,32 minutos. Además, esta radiación se encontraba en el rango de longitud de onda más energético de la luz en el universo.

Por otro lado, en realidad no es probable que el agujero negro en sí mismo emita radiación. De hecho, nunca se ha visto que estos gigantes cósmicos emitan una radiación que pueda ser detectada actualmente.

Se sabe que nada puede escapar de los agujeros negros, incluida la luz. Sin embargo, el área que los rodea puede ser extremadamente caótica y turbulenta.

Además, las señales periódicas detectadas por los investigadores suelen ser el resultado de eventos que ocurren en la órbita.

Esto lleva a los investigadores a pensar que dichas señales provienen de un objeto que orbita el agujero negro.

Otro estudio realizado en 2022 sugirió que un fuerte campo magnético en esta región crea una burbuja de gas caliente que somete a las partículas a una aceleración sincrotrón y, al mismo tiempo, emite radiación.

Se indicó que la distancia de esta formación al agujero negro era casi la misma que la distancia entre Mercurio y el Sol.

Magallanes-Guijón y Mendoza también señalan que los nuevos hallazgos obtenidos respaldan esta hipótesis. Según los datos, dicha burbuja de gas caliente gira increíblemente rápido con un período orbital de 70 a 80 minutos. Se estima que la velocidad del objeto alcanza aproximadamente el 30 por ciento de la velocidad de la luz.

Según la teoría, mientras esta burbuja gira en órbita, emite llamaradas energéticas y, a medida que se enfría, brilla con más fuerza en la luz de radio. Se afirma que los misteriosos y energéticos rayos gamma detectados en la nueva investigación surgen como resultado de este proceso.

Las nuevas observaciones que se realicen en el futuro en múltiples longitudes de onda podrían arrojar más luz sobre el oscuro centro de nuestra Vía Láctea.