El extraordinario cambio de color del mar Negro: captado desde el espacio
La superficie del mar Negro se tiñe de turquesa cada año, desde finales de primavera hasta principios de verano, debido al efecto de miles de millones de organismos microscópicos; los expertos señalan que este fenómeno natural pone de manifiesto la salud del ecosistema marino.
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Mientras las imágenes satelitales muestran al mar Negro con colores inusuales, los expertos han señalado que detrás de este espectacular paisaje existe un complejo proceso biológico. La razón por la que el mar Negro abandona sus tonos oscuros habituales durante ciertos meses del año para adoptar diferentes matices de azul no es la contaminación, como se podría pensar, sino la rápida proliferación de fitoplancton en la superficie marina.
Recientemente, fotografías tomadas con tecnología satelital avanzada revelaron que extensas áreas del mar Negro y sus alrededores se han cubierto de un color turquesa. El protagonista de este festín visual son unos fitoplancton microscópicos llamados "cocolitóforos". Los cocolitóforos forman colonias que alcanzan miles de millones de individuos en condiciones de temperatura adecuada, abundante luz solar y un entorno rico en nutrientes.
LAS CUBIERTAS DE CALIZA REFLEJAN LA LUZ
Estos organismos, llamados cocolitóforos, reflejan fuertemente la luz solar gracias a sus cubiertas de caliza blanca compuestas de carbonato de calcio. Visto desde el espacio, este efecto se percibe como si se hubiera extendido una alfombra de color turquesa o azul lechoso sobre la superficie del mar Negro. Aunque no pueden distinguirse a simple vista de forma individual, el cambio de color que crean colectivamente sobre el mar abarca cientos de kilómetros.
Los expertos en ecosistemas subrayan que el fitoplancton no solo aporta color, sino que también desempeña una función vital. Además de constituir la base de la vida marina al capturar carbono mediante la fotosíntesis, su papel es fundamental en el transporte del carbono atmosférico hacia el fondo oceánico.
LA PROPAGACIÓN DEL COLOR LLEGÓ HASTA LOS ESTRECHOS
En las fotografías satelitales compartidas, llamó la atención que no solo el mar Negro, sino también el estrecho del Bósforo se tiñera de tonos turquesas a lo largo de las corrientes. Esta imagen colorida que se extiende desde el estrecho hacia el mar de Mármara puso de manifiesto la presencia de los organismos microscópicos transportados por las corrientes.
Gracias a los satélites de observación oceánica de última tecnología, los científicos pueden seguir la densidad del fitoplancton, los movimientos del agua y los cambios estacionales con mayor precisión que nunca. Los expertos señalaron que esta información desempeña un papel crítico para monitorear el estado de salud de los mares y evaluar los efectos del cambio climático.