El pasado de la humanidad podría estar oculto en el ADN de los piojos

Los científicos han encontrado una nueva e interesante fuente en la que podrían hallar pistas sobre muchos de los misterios de la humanidad: el ADN de los piojos...

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Los científicos han comenzado a utilizar el ADN de los piojos para ayudar a obtener más información sobre los antiguos seres humanos, incluida la llegada de diferentes grupos humanos a América.

Según los detalles publicados en Chip, resulta bastante fascinante que los científicos puedan aprender cuándo llegaron por primera vez los humanos a una parte específica de nuestro planeta observando el ADN de los piojos. Los primeros humanos que llegaron a América dejaron abundantes pruebas repartidas por todo el continente, incluyendo algunas herramientas de piedra antiguas, huesos fosilizados e incluso huellas fosilizadas. Sin embargo, los estudios genéticos no han podido mostrar exactamente cuándo y dónde ocurrieron las migraciones. El ADN de los piojos podría albergar las pistas que buscan los científicos.

Según una investigación publicada en PLOS One, los investigadores encontraron dos grupos distintos de piojos, lo que indica que ambos grupos migraron a América con diferentes huéspedes humanos. El primer grupo llegó al continente junto con los primeros pobladores de Asia Oriental, mientras que el segundo grupo no llegó a su nuevo hogar hasta miles de años después, cuando los colonizadores europeos comenzaron a viajar a América.

Los investigadores señalan que el único lugar donde estas dos especies de piojos se hibridaron fue en el continente americano. Según se indica, esta explicación arroja luz sobre el viaje del ser humano en nuestro mundo. Además, algunos investigadores creen que el ADN de los piojos y su evolución podrían ofrecer más pistas sobre cómo evolucionó la humanidad hace años.

EL ADN DE LOS PIOJOS PUEDE DECIR MUCHO SOBRE LOS HUMANOS

Los estudios de ADN realizados en dos especies comunes de piojos mostraron que se diferenciaron significativamente hace unos 190.000 años.

Los investigadores afirman que esto coincide casi exactamente con el período en el que la historia y la cultura humanas experimentaron un gran desarrollo. Quizás lo más importante es que, dado que no ha sobrevivido ninguna prenda de vestir de esa época hasta nuestros días, el ADN de los piojos podría ser la mayor prueba que tenemos sobre este desarrollo y cambio.