¿Se pueden transferir la memoria y los recuerdos mediante un trasplante de órganos?: Teorías al respecto
Algunos pacientes trasplantados de corazón creen que sus nuevos órganos podrían haber llegado con los recuerdos de sus antiguos dueños. Estas personas afirman haber heredado no solo un nuevo órgano, sino también nuevas emociones, gustos e incluso recuerdos. Estas reflexiones han iniciado debates sobre si los órganos pueden transportar recuerdos.
12punto
Algunos pacientes que han recuperado la salud gracias a un trasplante de órganos afirman haber heredado, además del nuevo órgano, algunas características de sus donantes. Estas experiencias, que se manifiestan con muchos cambios diferentes, desde las preferencias alimentarias hasta los rasgos de personalidad, y que a veces coinciden con las preferencias de sus donantes, han iniciado debates sobre si los órganos pueden o no transportar recuerdos.
Desde 1954, año en que el primer trasplante de riñón exitoso salvó una vida, el trasplante de órganos destaca como uno de los mayores logros de la medicina moderna. Los avances tecnológicos y médicos realizados a lo largo del tiempo han hecho posible el trasplante de corazón, pulmón, hígado y más, permitiendo que innumerables pacientes se aferren a la vida.
Estas misteriosas experiencias vividas tras algunos trasplantes han llevado a los científicos a investigar una pregunta, lo que ha dado lugar al examen de la posibilidad de que los órganos también transfieran la memoria. Especialmente quienes reciben un trasplante de corazón suelen reportar cambios sorprendentes. Algunos comienzan a disfrutar de alimentos que antes no les gustaban, mientras que otros afirman haber adquirido nuevas fobias o rasgos de personalidad.
Por ejemplo, una coreógrafa que cuidaba su alimentación decía sentir un gran deseo por los nuggets de pollo, un alimento que, según se informó, el donante llevaba en el bolsillo de su chaqueta en el momento de su fallecimiento. Aunque este tipo de historias son anecdóticas, han fomentado la investigación científica sobre los mecanismos potenciales detrás de estos cambios.
Existen varias teorías diferentes propuestas sobre este tema.
El concepto de memoria celular o "memoria corporal" sugiere que las células individuales pueden almacenar información más allá de sus funciones básicas. Naturalmente, es posible que la misma idea o concepto se refleje también en los órganos. Además, dado que la integración de un nuevo órgano puede alterar el entorno celular existente del receptor, los cambios en la expresión del ADN sin que cambie la secuencia del mismo también podrían desempeñar un papel en estos eventos.
Otra posibilidad es que el campo electromagnético del corazón (una red formada por neuronas dentro del corazón) pueda comunicarse con el cerebro de formas que aún no comprendemos. Aunque no existe una explicación definitiva, el papel del corazón en la comunicación bidireccional con el cerebro añade algo de peso a estas posibilidades.
Además de los factores neurológicos, bioquímicos y biofísicos, muchos factores diferentes, como la carga física y emocional que genera la cirugía de trasplante y los medicamentos utilizados, pueden combinarse para contribuir a la aparición de estas transferencias de memoria (o al menos de los cambios experimentados) que acompañan al órgano.
Aunque todavía no se han alcanzado resultados claros al respecto, a medida que las investigaciones se profundizan, surgen más preguntas, y estas preguntas podrían conducir algún día a hallazgos que remodelen nuestra comprensión del trasplante de órganos y la experiencia humana que lo acompaña.