La posible asociación del gobierno de EE. UU. con los gigantes de la inteligencia artificial
El gobierno de EE. UU., tras las declaraciones del presidente Donald Trump, ha puesto sobre la mesa planes de inversión pública en las empresas líderes de inteligencia artificial del sector tecnológico. Gigantes del sector como SpaceX, OpenAI y Anthropic se encuentran en el centro de este desarrollo, mientras que las nuevas medidas económicas han generado debate en la opinión pública.
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El presidente de EE. UU., Donald Trump, ha expresado que están considerando invertir en nombre del gobierno en acciones de las principales empresas de inteligencia artificial del país. Esta propuesta coincide con un periodo en el que grandes firmas tecnológicas como OpenAI, SpaceX y Anthropic se preparan para sus procesos de salida a bolsa. Se espera que la próxima semana se celebre una reunión crítica con líderes del sector en la Casa Blanca.
Es conocido que Trump, anteriormente, adquirió parte de las acciones de grandes organizaciones como el fabricante de chips Intel a través de un fondo soberano, proporcionando así flexibilidad en la intervención estatal en empresas estadounidenses.
Trump, en declaraciones a los periodistas, afirmó: "Este paso significará casi una asociación con los ciudadanos estadounidenses. Nuestra gente debería beneficiarse directamente del progreso en la inteligencia artificial. De esta manera, el enfoque hacia la tecnología será más positivo".
También se señala que el rápido cambio en el mundo tecnológico está generando una seria inquietud sobre el empleo en la economía. Se argumenta que el crecimiento en el campo de la inteligencia artificial aumenta los temores de desempleo en ciertos sectores de la sociedad, y que las inversiones gubernamentales podrían permitir que el público también se beneficie de las ganancias del sector.
Las encuestas realizadas muestran que una gran parte de los estadounidenses coincide en que la inteligencia artificial se está desarrollando demasiado rápido. En la encuesta publicada por YouGov y The Economist, más del 70 por ciento de la población expresa preocupación por el avance descontrolado de la IA, mientras que cerca de la mitad de los participantes opina que los efectos a largo plazo serán negativos.
RECLAMACIONES SOBRE LA PARTICIPACIÓN EN LA GESTIÓN Y NUEVOS FONDOS
Fuentes cercanas al tema informan que el CEO de OpenAI, Sam Altman, propuso a la Casa Blanca, con el inicio del segundo mandato de la administración Trump, que una parte de las acciones de las empresas de inteligencia artificial sea transferida a un fondo representado por el Estado. Se sugiere que el objetivo de Altman es que una parte de la empresa sea gestionada por un fondo público y que otras grandes empresas de IA adopten un enfoque similar. Aún no se ha realizado ninguna declaración oficial por parte de las empresas ni de Google sobre el asunto.
En el Congreso de EE. UU. también surgen propuestas en la misma dirección. El senador de Vermont, Bernie Sanders, propuso la creación de un "Fondo de Riqueza Nacional Estadounidense" en el que el Estado sería accionista de las empresas líderes de inteligencia artificial y estaría representado en sus juntas directivas. Sanders declaró: "El pueblo estadounidense ve que el sistema económico es injusto y que los ricos se vuelven aún más ricos. Existe una seria preocupación en todo el país y la inteligencia artificial está alimentando esta inquietud. La gente se siente impotente".
La administración Trump, mediante un decreto presidencial firmado recientemente, también ha implementado nuevas regulaciones que obligan a las empresas privadas a presentar ante el gobierno federal, con mayor antelación, los potentes sistemas de inteligencia artificial que se desarrollen.
En la próxima cumbre de la Casa Blanca, se abordarán en detalle el futuro de la tecnología y los modelos de asociación público-privada con las figuras líderes del sector.
Todos estos planes y propuestas han reavivado los debates sobre el establecimiento de límites entre la tecnología y la administración pública, la censura y la eficacia del Estado en el país. El ex responsable de Inteligencia Artificial de la Casa Blanca e inversor tecnológico, David Sacks, argumentó a través de las redes sociales que una mayor influencia del Estado en el sector de la inteligencia artificial podría "conllevar el riesgo de una censura y vigilancia al estilo chino". Sacks añadió: "Que la inteligencia artificial pase al control estatal acelerará aún más la fusión entre empresas y gobierno hacia la que ya nos estamos deslizando".