Las cadenas de supermercados adoptan etiquetas inteligentes
El sistema de etiquetas electrónicas en estanterías, que se está extendiendo en los grandes supermercados de toda Turquía, está transformando radicalmente tanto los hábitos de compra como los procesos de inspección. Los expertos piden transparencia en el sistema ante el riesgo de que los precios puedan cambiar en cuestión de segundos.
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La implementación de etiquetas digitales, que ha comenzado en más de 50 mil sucursales de supermercados en Turquía, ha abierto el camino a una transformación significativa en el sector. Gracias a las etiquetas electrónicas conectadas a una central mediante Wi-Fi, que sustituyen a las tradicionales de papel, los precios de los productos ahora pueden actualizarse en todo el país con un solo clic. Este cambio, si bien elimina las diferencias de precios entre la estantería y la caja, también ha traído consigo nuevos debates.
Antes de la transición a las etiquetas electrónicas, el personal de las cadenas de supermercados actualizaba manualmente las etiquetas de una media de 3 mil a 5 mil productos. Este proceso, que se llevaba a cabo en decenas de miles de tiendas, requería una gran cantidad de mano de obra y limitaba la frecuencia de los cambios de precios. Con el sistema digital, el precio de millones de productos puede cambiarse simultáneamente en segundos mediante una orden enviada desde la sede central. Los expertos subrayan que esta facilidad podría desencadenar aumentos de precios "micro", realizados no semanalmente, sino varias veces al día y en pequeñas cantidades.
Por otro lado, el hecho de que la nueva infraestructura de etiquetas electrónicas pueda integrarse con la inteligencia artificial está generando controversia en el sector minorista. El sistema, al analizar la actividad de la tienda, las condiciones meteorológicas o la hora del día, puede trasladar a los estantes de las tiendas los modelos de precios dinámicos utilizados en los sectores de la aviación y el transporte. Especialmente en momentos de mayor demanda, como al final de la jornada laboral o ante cambios meteorológicos, pueden producirse aumentos automáticos de precios en algunos alimentos básicos y productos de primera necesidad.
La capacidad tecnológica de las etiquetas electrónicas para cambiar los precios en segundos también pone en duda la eficacia de las inspecciones de precios. Ante la posibilidad de que los precios se ajusten centralmente a los límites legales durante las inspecciones, los expertos sugieren que se haga obligatorio un sistema de "caja negra" digital para registrar el historial de los movimientos de precios. Se señala que una aplicación de este tipo sería de gran importancia para los derechos del consumidor y la supervisión del mercado.