Llega un combustible de nueva generación para aviones a partir de residuos de tomate

Se ha desarrollado un nuevo proyecto de biocombustible para evitar que millones de toneladas de residuos de tomate dañen el medio ambiente cada año en Europa. En un futuro próximo, los residuos de tomate se utilizarán como fuente de energía sostenible en los aviones.

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Cada año, una gran parte de los aproximadamente 17 millones de toneladas de tomates producidos en los países de la Unión Europea se convierte en residuos durante el proceso de procesamiento o cosecha, más allá de la parte que llega a las mesas. Si bien esta biomasa solía eliminarse principalmente mediante la incineración, este método no solo dañaba el medio ambiente, sino que también suponía una carga adicional para los productores. Sin embargo, la iniciativa apoyada por la UE llamada “ToFuel”, liderada por la Universidad Tecnológica de Graz, se prepara para romper este ciclo.

En el marco del proyecto “ToFuel”, se está desarrollando una nueva biotecnología para convertir los residuos de tomate en Combustible de Aviación Sostenible (SAF, por sus siglas en inglés). Uno de los mayores desafíos para reducir la huella de carbono en el sector de la aviación era que los diseños de motores y la infraestructura actuales no eran adecuados para una transición inmediata a soluciones eléctricas o de hidrógeno. Por ello, los SAF, que no requieren cambios en los aviones existentes, se consideran la solución más viable a corto plazo.

El proyecto no se limita solo a la producción de combustible para aviones; los subproductos obtenidos crean nuevas oportunidades en la agricultura y la industria alimentaria. Por ejemplo, a partir de los residuos de tomate de los que se obtiene el biocombustible, también se podrán producir fertilizantes naturales, piensos para animales y aceites comestibles. Gracias a este enfoque, se espera que disminuyan los costes de eliminación de residuos y que se reduzca significativamente la cantidad de carbono liberado a la naturaleza.

Con el sistema integrado desarrollado, se apunta a un modelo de economía circular. La biomasa de tomate, considerada como residuo, ofrecerá tanto una nueva alternativa energética para el sector de la aviación como una fuente de ingresos adicional para la industria alimentaria y agrícola.

Los expertos prevén que, una vez que el proyecto se implemente por completo, alrededor del 3% de la demanda de combustible de aviación sostenible en Europa para el año 2030 podría cubrirse únicamente con residuos de tomate. Esta iniciativa, que ha recibido inversiones multinacionales de millones de euros, confirma una vez más el dicho: “La basura de uno es el tesoro de otro”. De esta manera, se abre una nueva y sostenible puerta de cooperación entre las industrias agrícola y aeronáutica.