Los objetivos de cero emisiones netas para 2050 supondrán un coste adicional de 30 billones de dólares

Depender excesivamente de las tecnologías de captura y almacenamiento de carbono (CAC) para alcanzar los objetivos de cero emisiones netas para 2050 supondrá un coste adicional de al menos 30 billones de dólares para la economía mundial.

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Una nueva investigación elaborada por la Escuela Smith de Empresa y Medio Ambiente de la Universidad de Oxford, cuyos resultados se presentaron en el marco de la 28.ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP28), ofrece estimaciones de costes para dos caminos diferentes hacia las cero emisiones netas.

SE CALCULÓ EL COSTE POSIBLE

En la primera de estas estimaciones, se calculó el coste que supondría utilizar tecnologías de CAC para reducir aproximadamente una décima parte de las emisiones actuales, y en la segunda, para reducir aproximadamente la mitad de las emisiones.

Según esto, trazar una hoja de ruta basada en tecnologías de CAC en lugar de centrarse en una hoja de ruta basada en la electrificación y el progreso en la eficiencia energética para reducir las emisiones que provocan el cambio climático será extremadamente perjudicial desde el punto de vista económico.

Alcanzar las cero emisiones netas desarrollando una dependencia excesiva de dichas tecnologías generará un coste adicional de al menos 30 billones de dólares para 2050.

Mientras que el coste de las tecnologías de CAC apenas ha disminuido en 40 años, los costes de las tecnologías de energía renovable, como la solar, la eólica y las baterías, están experimentando grandes descensos, lo que convierte a las tecnologías de CAC en una solución más cara y a las tecnologías de energía renovable en una opción menos costosa.

Los investigadores de la Universidad de Oxford advierten de que los gobiernos que sitúan la CAC en el centro de sus planes nacionales de descarbonización corren el riesgo de ponerse en una situación de desventaja competitiva.

Según el informe, el volumen de dióxido de carbono capturado y almacenado en todo el mundo se ha duplicado aproximadamente en los últimos 10 años, alcanzando los 49 millones de toneladas anuales. Sin embargo, la capacidad de las tecnologías de CAC debe aumentar unas 13 veces para reducir una décima parte de las emisiones, y 85 veces para reducir la mitad de las emisiones.

Rupert Way, investigador asociado honorario de la Escuela Smith de Oxford, al evaluar las conclusiones del informe, declaró: "Confiar en un alto nivel de CAC como solución general para facilitar el uso continuado de combustibles fósiles costará a la sociedad alrededor de 1 billón de dólares cada año, lo cual es extremadamente perjudicial desde el punto de vista económico".

Tras señalar que las tecnologías de CAC serán necesarias hasta cierto punto para alcanzar las cero emisiones netas, Way afirmó que el informe que han preparado indica que las tecnologías de CAC pueden utilizarse en sectores donde la reducción de emisiones es difícil. Way indicó que las esperanzas de que el coste de la CAC disminuya de forma similar a las tecnologías de energía renovable, como la energía solar y las baterías, parecen "infundadas".

Por su parte, Richard Black, autor del estudio e investigador asociado honorario del Instituto Grantham del Imperial College de Londres, subrayó que los gobiernos deben tomarse en serio la CAC y señaló lo siguiente:

"Esto significa tres cosas: aumentar la inversión, ceñirse a las áreas de uso fundamentales y ser muy claros en que la CAC no puede ser una solución general. La CAC probablemente será necesaria para algunas industrias y quizás para las emisiones negativas, pero ver la CAC como una forma de compensar el uso continuado de combustibles fósiles es una ignorancia económica. Centrar las estrategias de descarbonización nacionales y mundiales en el rápido aumento de las fuentes de energía renovables y en la eliminación casi total del uso de combustibles fósiles nos situará en una mejor posición, y sabemos que esto se puede hacer".