Rastros de rocas en forma de red que se extienden kilómetros en Marte apuntan a antiguas aguas subterráneas

Las crestas rocosas en forma de red examinadas por el Curiosity en el cráter Gale sugieren que las aguas subterráneas en Marte podrían haber permanecido durante más tiempo de lo que se pensaba.

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El vehículo explorador Curiosity de la NASA examinó de cerca las crestas rocosas en forma de red, denominadas "boxwork", en el cráter Gale de Marte. Estas formaciones, que vistas desde el espacio recuerdan a una telaraña gigante, han proporcionado nuevos datos sobre el ciclo del agua en el pasado del Planeta Rojo.

Las crestas rocosas en forma de red en la superficie de Marte están formadas por antiguas grietas rellenas de minerales que quedaron expuestas por la erosión.

En las investigaciones, que duraron aproximadamente seis meses, se analizaron in situ los detalles de estas estructuras, que anteriormente solo podían distinguirse en las imágenes de los vehículos en órbita. Según los investigadores, las líneas oscuras dentro de las crestas llevan las huellas del agua que pasó por las grietas de las rocas en el pasado.

Los científicos señalan que, hace miles de millones de años, las aguas subterráneas dejaron minerales al pasar por estas grietas, y que los minerales endurecieron las grietas con el tiempo. Como resultado de la erosión de las rocas más blandas circundantes por el viento y otros factores, quedaron crestas con aspecto de red que se extienden a lo largo de kilómetros.

La textura rocosa examinada por el Curiosity muestra que las antiguas grietas se hicieron evidentes con rellenos minerales.

Se informó que la región en cuestión se encuentra en las capas ricas en sulfatos del monte Sharp en el cráter Gale. Los sulfatos se encuentran entre los minerales que pueden formarse por la evaporación del agua y ofrecen pistas importantes para comprender la historia climática de Marte.

Las nuevas mediciones refuerzan la opinión de que el agua subterránea en Marte podría haber persistido hasta periodos más tardíos. Esta situación también plantea la posibilidad de que las condiciones favorables para la vida microbiana en el planeta podrían haber continuado durante más tiempo de lo que se pensaba.