Un robot submarino saca a la luz los restos de un avión histórico en el Mediterráneo

Las investigaciones asistidas por robots en el lecho marino frente a las costas de Malta han revelado el rastro de un raro avión de combate británico de la Segunda Guerra Mundial.

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En una exploración submarina realizada en las profundidades del Mediterráneo, un vehículo robótico autónomo detectó un avión histórico que se hundió hace décadas. El robot, que opera de forma autónoma y realiza mapeos detallados del lecho marino, encontró un objeto metálico llamativo a 65 metros de profundidad. Tras los exámenes realizados por expertos, se determinó que este objeto es un famoso torpedero británico "Fairey Swordfish" de la década de 1940. El fuselaje del avión, de aproximadamente 11 metros, se mantiene en gran medida conservado a pesar del paso de los años.

Las técnicas de modelado en 3D, junto con la información obtenida de los archivos del Ministerio de Defensa, arrojaron luz sobre el pasado del avión de combate.

Según la investigación, este avión, perteneciente al Escuadrón 830 de la Marina Real, sufrió una falla en el motor poco después de despegar el 19 de abril de 1941. Las inspecciones robóticas confirmaron, por la posición de las hélices, que el piloto realizó un aterrizaje de emergencia exitoso y que la tripulación abandonó el avión de forma segura antes de que este se hundiera.

Los robots submarinos utilizados en este proyecto, llevado a cabo conjuntamente por la Universidad de Malta y el Harvey Mudd College, pueden recopilar datos ininterrumpidamente durante hasta 20 horas en profundidades que podrían ser peligrosas para los buzos. El Dr. Timmy Gambin, del equipo del proyecto, afirmó: “Esta tecnología está revolucionando la documentación de nuestro patrimonio cultural al proporcionar mediciones precisas a nivel centimétrico”.

Los restos encontrados han sido incluidos en el estatus de “patrimonio cultural subacuático protegido” perteneciente al Reino Unido, en el marco de los acuerdos internacionales. Los investigadores enfatizaron que los futuros trabajos que se realicen sobre los restos se llevarán a cabo únicamente con técnicas no destructivas para no dañar el fuselaje.

Los científicos están trabajando en el desarrollo de software que permita a los robots submarinos, con el apoyo de inteligencia artificial, detectar objetos históricos incluso en condiciones de baja visibilidad. De este modo, ha quedado demostrado una vez más que las tecnologías autónomas desempeñan un papel fundamental no solo en la ingeniería, sino también en los descubrimientos arqueológicos.