Gran plan de revisión de Volkswagen: el consejo de supervisión aprueba una reducción adicional de 50.000 empleos
El Consejo de Supervisión de Volkswagen ha aprobado por unanimidad el "Plan de Futuro", cuyo objetivo es reducir costes y aumentar la competitividad.
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Se ha aprobado un plan de reestructuración integral en el gigante automovilístico alemán Volkswagen. Según el comunicado de la empresa, el paquete de revisión presentado por el consejo de administración, denominado "Plan de Futuro", fue aceptado por unanimidad por el Consejo de Supervisión de Volkswagen.
El plan tiene como objetivo reducir 50.000 empleos adicionales a escala mundial, disminuir la variedad de modelos y reducir la huella industrial de la empresa. En el marco de las medidas de ahorro, Volkswagen también prevé reducir su cartera de vehículos en un 50% para el año 2035.
En el comunicado de la empresa se señaló que, debido al aumento de la competencia global, los cambios en los equilibrios de la demanda y la acelerada transformación tecnológica en el sector automotriz, es inevitable adaptar la capacidad de la fuerza laboral a las condiciones económicas.
El director ejecutivo (CEO) de Volkswagen, Oliver Blume, afirmó que la decisión es una señal contundente para el futuro de la empresa. Blume declaró: "Invertiremos cientos de miles de millones de euros en los próximos años para hacer que nuestras marcas icónicas sean más atractivas, más fuertes y más competitivas".
LA PÉRDIDA EN EL MERCADO CHINO FUE DETERMINANTE
La reducción de 50.000 personas anunciada en Volkswagen, que cuenta con aproximadamente 650.000 empleados, equivale a cerca del 8% del empleo total. Aunque en la prensa alemana se ha sugerido que los despidos podrían alcanzar un total de 100.000 personas, no ha habido una declaración oficial de los funcionarios de la empresa al respecto.
El debilitamiento en el mercado asiático se señala como una de las principales razones detrás de la decisión. Volkswagen había anunciado una caída del 30% en sus beneficios después de impuestos en el primer semestre del año, debido al impacto de las pérdidas de ventas en China, uno de sus mercados más críticos.
La aprobación del Consejo de Supervisión también evitó una posible crisis corporativa dentro de la empresa. Según informes de la prensa alemana, las familias Porsche y Piëch, junto con el consejo de administración, habían enviado el mensaje de que podrían convocar una asamblea general extraordinaria si el plan era rechazado.