La paga extra de festividad se ha evaporado: en 2018 alcanzaba para un sacrificio, hoy solo para 4 kilos de carne picada
Para los jubilados, realizar el sacrificio ritual del Eid se vuelve cada vez más difícil con sus pagas extraordinarias. El coste del sacrificio por delegación anunciado por la Diyanet ha subido a 18.000 liras turcas, mientras que con la paga extra apenas se pueden comprar unos pocos kilos de carne picada.
12punto
A poco tiempo de la Fiesta del Sacrificio (Kurban Bayramı), los jubilados preparan la festividad bajo la sombra de las dificultades económicas. La Presidencia de Asuntos Religiosos (Diyanet) ha fijado este año el coste del sacrificio por delegación en 18.000 TL dentro del país y en 7.000 TL en el extranjero. Sin embargo, los precios de los animales de sacrificio en los mercados comienzan a partir de las 30.000 TL.
En 2018, el panorama era muy distinto. Ese año, cuando se implementó por primera vez la paga extra de festividad, se pagaron 1.000 TL, mientras que el coste del sacrificio por delegación de la Diyanet era de 850 TL en el país y 625 TL en el extranjero. Los jubilados podían realizar el sacrificio con la paga recibida e incluso dar dinero a sus nietos con el sobrante.
En la situación actual, la paga extra de festividad abonada a los jubilados este año se ha quedado en 4.000 TL. No obstante, el precio del kilo de carne picada ha llegado hasta las mil liras. Es decir, ahora un jubilado puede comprar como máximo 4 kilogramos de carne picada con su paga extra; comprar un animal para el sacrificio se ha vuelto imposible para la mayoría.
Aunque las cifras de crecimiento e inflación anunciadas por el Instituto de Estadística de Turquía (TÜİK) parezcan positivas, el poder adquisitivo en el bolsillo de los ciudadanos sigue disminuyendo cada año. Especialmente los sectores de ingresos fijos y bajos expresan que tienen dificultades incluso para acceder a las necesidades básicas. Con la proximidad de la festividad, la carne de sacrificio, que alguna vez tuvo su lugar en la mesa tradicional de la familia, se ha convertido ahora en un sueño lejano para muchos jubilados.