La tensión en el estrecho de Ormuz lleva los precios de la energía a máximos
El cierre del estrecho de Ormuz debido a la disputa entre Estados Unidos e Irán ha desencadenado rápidos aumentos de precios en los mercados de petróleo, gas natural y carbón.
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El estancamiento diplomático en el estrecho de Ormuz, uno de los puntos más críticos del comercio energético mundial, ha provocado nuevos récords en los precios de las materias primas. Con el mantenimiento del bloqueo naval por parte de Estados Unidos en la región, el precio del barril de petróleo Brent aumentó un 16,5% semanal, alcanzando los 105,33 dólares. En el mismo periodo, el crudo West Texas Intermediate (WTI) subió un 12,5%, situándose en 94,4 dólares.
En las últimas semanas, el alto el fuego y las iniciativas diplomáticas entre las partes habían proporcionado un alivio parcial en los mercados energéticos. Sin embargo, la presión militar de Estados Unidos contra Irán y el hecho de que el estrecho de Ormuz permanezca efectivamente cerrado han provocado que los temores sobre el suministro vuelvan a aumentar. El hecho de que la cantidad diaria de petróleo que transita por Ormuz represente aproximadamente el 20% del suministro mundial incrementa la presión sobre los precios en los mercados.
NIVELES RÉCORD TAMBIÉN EN GAS NATURAL Y CARBÓN
Estos acontecimientos en el mercado energético también se han reflejado en los precios del gas. Los contratos de gas natural TTF de Europa para entrega en mayo subieron a 44,86 euros por megavatio-hora, registrando un aumento semanal del 15,7%. Tras todos estos acontecimientos, los precios del gas natural se sitúan aproximadamente un 43% por encima de sus niveles previos al ataque.
En cuanto al carbón, el precio del contrato de futuros de Newcastle para mayo, referencia de los mercados asiáticos, mostró un aumento superior al 15% respecto al periodo anterior a la guerra, alcanzando los 133,7 euros por tonelada. El incremento en la demanda de gas natural y el temor a una interrupción del suministro han ejercido una presión al alza sobre los precios del carbón.
LA CRISIS DE ORMUZ CONTINÚA
Tras el inicio de las operaciones militares de Estados Unidos e Israel contra Irán, Teherán anunció que había cerrado el estrecho de Ormuz al paso de buques. Recientemente, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró que el bloqueo naval continuará hasta que se logre un alto el fuego, mientras que el anuncio del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán de que mantendrá el estrecho cerrado ha vuelto a elevar la tensión.
La declaración del secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, sobre que el bloqueo “durará el tiempo que sea necesario”, ha reforzado la expectativa de que la tensión en la región no disminuirá fácilmente. En respuesta a la incautación de buques iraníes por parte de Estados Unidos en la región, Irán ha intervenido contra algunos barcos cerca de Ormuz que, según se alega, tienen vínculos con Israel.
CONTINÚAN LOS CONTACTOS DIPLOMÁTICOS
A la luz de estos acontecimientos, los países de la región siguen buscando la paz. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Esmail Baghaei, señaló durante las visitas diplomáticas del ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, a Pakistán, Omán y Rusia, que “se llevarán a cabo diversos contactos para poner fin a la guerra impuesta por Estados Unidos e Israel a Irán y para la estabilidad regional”.
Por otro lado, la agencia de noticias ISNA indicó que Araghchi no se reunirá con representantes estadounidenses durante sus contactos en Pakistán. Aunque en las declaraciones oficiales de Irán se enfatiza una postura abierta a la diplomacia, la incertidumbre en el estrecho indica que la volatilidad en los mercados energéticos persistirá por el momento.
Debido a la importancia del estrecho de Ormuz para la energía y el comercio, la falta de una resolución cercana a la crisis en la región provoca que los precios del petróleo, el gas natural y el carbón se mantengan en niveles elevados a corto plazo. Esta alta prima de riesgo en los mercados globales también afecta los equilibrios económicos de muchos países, especialmente aquellos que son importadores de energía.