Señal de cambio para los gestores de activos

Mientras los tipos de interés del mercado estadounidense se acercan a su máximo, con el rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años alcanzando el 5% y el de los bonos a 2 años el 5,25%, los estrategas financieros prevén una caída estructural de los tipos y una curva de rendimiento más pronunciada. Esta situación marca un momento importante para los gestores de activos y pasivos desde que las subidas de tipos de la Reserva Federal alcanzaron su punto máximo el 26 de julio.

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Los gestores de activos encuentran ahora un momento oportuno para comprar valores a más largo plazo y asegurar un rendimiento continuo, una estrategia que ha demostrado ser útil incluso en escenarios donde la curva de rendimiento está invertida. Este enfoque permite obtener un mayor rendimiento de los intereses durante el vencimiento de dichos valores.

Por otro lado, a los gestores de pasivos se les ofrece la opción de identificar compradores de tasa fija, similar a mantener una posición larga financiada en un bono, o cambiar a tasas variables. A pesar de la volatilidad del mercado, la exposición a tasas variables suele resultar en menores costes de financiación. Esto se atribuye a la estructura de vencimiento de los tipos de interés, que típicamente tiene una pendiente ascendente, y, históricamente, nunca ha habido un carry negativo para un comprador de tasa fija a 10 años.

En el pico de las subidas de tipos de la Reserva Federal, quienes mantienen compradores de tasa fija maximizan el carry realizado, que es el ingreso obtenido de estas inversiones. Por el contrario, cuando los tipos de interés tocan fondo en el ciclo, lo más óptimo para los inversores es pasar a una posición de pagador de tasa fija. Este movimiento estratégico posiciona a los inversores ante la expectativa de futuras subidas de tipos de la Reserva Federal, lo que supone otro punto de inflexión en el ciclo económico.