El apretamiento dental enciende las alarmas entre los jóvenes: ¿Por qué ocurre el bruxismo? ¿Cómo prevenirlo?
Debido a muchas causas subyacentes diferentes, el apretamiento dental (bruxismo) y el rechinamiento de dientes son un problema de salud importante que se está volviendo cada vez más común hoy en día. El grupo de edad en el que se observa con mayor frecuencia el apretamiento dental, que se encuentra en todos los grupos de edad, es el de los adultos jóvenes de entre 20 y 40 años. Entonces, ¿cuáles son las causas reales del apretamiento dental? Aquí están los detalles...
12punto
Los periodos de exámenes, los entornos laborales estresantes y las intensas presiones psicológicas aumentan el riesgo de bruxismo en los jóvenes, mientras que en los niños pueden observarse comportamientos breves de apretamiento dental durante las etapas de cambio de dentición. Existen otros factores que influyen en la aparición del bruxismo. Entre ellos, destacan especialmente la ansiedad, los trastornos del sueño, los problemas dentales (como la maloclusión), ciertos antidepresivos y las enfermedades neurológicas.
EL BRUXISMO PUEDE SER PELIGROSO A LARGO PLAZO
Cuando el apretamiento y el rechinamiento de dientes ocurren de forma inconsciente durante el sueño nocturno, a largo plazo provocan desgaste dental, sensibilidad, dolor en la articulación temporomandibular y problemas en los músculos de la cabeza y el cuello. Si no se trata durante mucho tiempo, puede causar daños permanentes en la estructura dental y graves pérdidas funcionales en la articulación de la mandíbula.
SE PUEDE PREVENIR CON UN DIAGNÓSTICO TEMPRANO
La Dra. Merve Çakır, docente del Departamento de Cirugía Oral, Dental y Maxilofacial de la Facultad de Odontología de la Universidad Okan de Estambul, señala que los problemas causados por el bruxismo pueden prevenirse con un diagnóstico temprano y una intervención adecuada, y ofrece algunas recomendaciones para reducir sus efectos:
Reduzca: Desarrolle métodos para disminuir su estrés (ejercicio, meditación, pasatiempos).
Cambie: Modifique sus hábitos de sueño. Adquiera una rutina de sueño regular y de calidad.
Relájese: Realice ejercicios para relajar los músculos de la mandíbula.
Establezca límites: Limite su consumo de cafeína y alcohol.
No lo descuide: No ignore sus revisiones con el dentista.