Asombro general: una fortuna encontrada bajo tierra

Los equipos que comenzaron la búsqueda de la trufa del desierto (domalan) a finales de marzo han alcanzado una productividad sin precedentes este año gracias a las abundantes lluvias. Este producto natural, cuyo precio alcanza las 1.700 liras por kilo, está llenando de alegría a los recolectores.

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La trufa del desierto, que crece bajo tierra en Turquía durante los meses de primavera, ha tenido una temporada muy fructífera este año gracias a la abundancia de precipitaciones. Los equipos expertos en recolección, tras realizar trabajos en terrenos difíciles, han obtenido cantidades mucho mayores en comparación con años anteriores. Este hongo, considerado un delicioso miembro de la familia de las trufas, se vende entre 1.700 y 2.000 liras el kilo y se ha convertido en una fuente de ingresos para muchas personas.

Los equipos, con el conocimiento y la experiencia acumulados durante años, pueden detectar fácilmente la ubicación de la trufa del desierto a partir de las características del suelo. Los profesionales, que recolectan una media de 35 a 40 kilogramos de hongos al día, señalan que algunos ejemplares llegan a pesar hasta 1,5 kilogramos. Esta meticulosa actividad de recolección, llevada a cabo en áreas cuya estructura natural no ha sido alterada, se realiza sin dañar el ecosistema del suelo.

Para las labores de recolección, que se realizan mediante métodos tradicionales, se utilizan varillas de hierro especialmente diseñadas. Los equipos, que han trabajado intensamente desde finales de marzo, han logrado recolectar aproximadamente 2,5 toneladas de trufa del desierto hasta el final de la temporada. Con los ingresos obtenidos, muchos equipos de recolección han podido adquirir casas, terrenos y vehículos.

La trufa del desierto destaca por su rico contenido en proteínas y encuentra compradores en toda Turquía. Los hongos recolectados se envían a los clientes por mensajería tras realizar sus pedidos.

Este producto natural también ocupa un lugar especial en la cocina. Se lleva a la mesa mediante diferentes métodos, especialmente en variedades de pasteles (börek), salteados y asados a la brasa. Su aroma natural sigue atrayendo el interés de los entusiastas de la gastronomía.