Índice RSF 2026: ¡La libertad de prensa en su nivel más bajo de los últimos 25 años!

La libertad de prensa hace sonar las alarmas a escala global. Según el Índice 2026 de Reporteros Sin Fronteras (RSF), se ha registrado el promedio más bajo de los últimos 25 años, y más de la mitad de los países han caído en la categoría de situación “difícil” o “muy grave”. Turquía, por su parte, ocupa el puesto 163 de 180 países debido al aumento de la presión sobre el periodismo, los juicios contra informadores y el uso sistemático de acusaciones como “desinformación” o “insulto al presidente”.

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Por primera vez en la historia del Índice Mundial de la Libertad de Prensa elaborado por Reporteros Sin Fronteras (RSF), la mayoría de los países del mundo se muestran en una situación “difícil” o “muy grave”. En los últimos 25 años, el promedio de puntuación de todos los países analizados nunca había sido tan bajo.

La proliferación de regulaciones legales cada vez más restrictivas, vinculadas especialmente a las políticas de seguridad nacional, ha erosionado el derecho de acceso a la información incluso en las democracias desde 2001. El indicador legal es el que más ha caído este año, lo que demuestra que el periodismo se está criminalizando cada vez más. En el continente americano también se vive un cambio importante: Estados Unidos ha retrocedido siete puestos en el índice, mientras que muchos países latinoamericanos se ven arrastrados por una espiral de violencia y represión. 

Turquía, debido a la instrumentalización regular de acusaciones como “desinformación”, “insulto al presidente” o “difamación de las instituciones estatales” para reprimir el periodismo y encarcelar a informadores, ocupa el puesto 163 de 180 países en el Índice RSF 2026. 

BOCANDÉ DE RSF: ¿CUÁNTO MÁS VAMOS A TOLERAR?

La directora editorial de RSF, Anne Bocandé, al expresar que RSF no se limita a mirar al pasado con motivo del 25º aniversario de la publicación del índice, señala que los autores de los ataques al derecho a la información, que se han vuelto sofisticados, ya no se esconden: 

“RSF, con la perspectiva que ofrece en su 25º aniversario, no se limita a mirar al pasado; la organización se dirige directamente al futuro planteando una pregunta sencilla: ¿Cuánto más vamos a tolerar el estrangulamiento del periodismo, los obstáculos sistemáticos a los periodistas y la erosión constante de la libertad de prensa? Porque, aunque los ataques al derecho a la información se diversifican y se vuelven más sofisticados, los autores de estos ataques ya no se esconden: los Estados autoritarios, los poderes políticos cómplices o negligentes, los actores económicos depredadores y las plataformas que se han vuelto incontrolables tienen una responsabilidad directa y abrumadora. Ante tal situación, permanecer pasivo equivale a una forma de aprobación. Ya no basta con defender los principios: son necesarias políticas de protección activa y estas políticas deben ser el motor. Esto comienza, ante todo, con el fin de la criminalización de este tema: el abuso de las leyes de seguridad nacional, las demandas estratégicas contra la participación pública (SLAPP), los obstáculos sistemáticos a quienes investigan, revelan hechos y exponen nombres. Los mecanismos de protección siguen siendo insuficientes, el derecho internacional se está desmoronando y la impunidad se está generalizando. Se necesitan garantías firmes y sanciones concretas. La pelota está en el campo de las democracias y sus ciudadanos. Les corresponde a ellos enfrentarse a quienes imponen el silencio. Porque la expansión del autoritarismo no es un destino inevitable”.

Cinco datos importantes sobre la Clasificación Mundial 2026: 

1- El promedio de puntuación de todos los países del mundo nunca había sido tan bajo. Más de la mitad de los países del mundo (52,2 por ciento) se encuentran en una situación “difícil” o “grave” por primera vez en los 25 años de historia del índice.

2- De los cinco indicadores que sirven para medir la situación de la libertad de prensa en todo el mundo (económico, legal, de seguridad, político, social), el que más ha caído este año es el indicador del marco legal.

3- Estados Unidos (puesto 64) ha retrocedido siete lugares, mientras que otros países americanos como Ecuador y Perú también han sufrido grandes caídas en la clasificación.

4- Noruega ocupa el primer lugar de la clasificación por décimo año consecutivo, mientras que Eritrea se encuentra en el último lugar desde hace tres años.

5- Siria tras la era Asad (puesto 141) registró el mayor salto en la clasificación en 2026 (+36).

EL PROMEDIO MÁS BAJO DEL ÚLTIMO CUARTO DE SIGLO

Desde hace 25 años, cuando RSF comenzó a publicar el Índice Mundial de la Libertad de Prensa, la libertad de prensa ha ido empeorando progresivamente. Los periodistas siguen siendo asesinados o encarcelados por su trabajo, pero las tácticas de ataque a la libertad de prensa están cambiando: el periodismo también se ve asfixiado por un discurso político hostil que apunta a los informadores, debilitado por una economía mediática estancada y bajo presión por la instrumentalización de las leyes contra la prensa. 

GUERRAS Y RESTRICCIÓN DEL ACCESO A LA INFORMACIÓN

En algunos países, este retroceso puede explicarse por los conflictos armados que estallan regularmente, como en Irak (162.), Sudán (161.) o Yemen (164.). Es evidente que las guerras en curso tienen un impacto claro en la clasificación de este año. Por ejemplo, el ejército israelí, en la guerra que el gobierno de Benjamín Netanyahu lleva a cabo en Palestina (Israel, -4 puntos), ha asesinado a más de 220 periodistas en Gaza desde octubre de 2023, al menos 70 de ellos en el ejercicio de sus funciones.

Para otros, la situación lamentablemente no cambia debido a los regímenes dictatoriales. Es el caso de países como China (178.), Corea del Norte (179.) y Eritrea (180.); en Eritrea, el periodista Dawit Isaak lleva 25 años detenido sin juicio. Europa del Este y Oriente Medio siguen siendo, como en el último cuarto de siglo, las dos regiones más peligrosas para los periodistas.

La Rusia de Vladímir Putin (172.), que continúa su guerra contra Ucrania, se encuentra entre los peores en términos de libertad de prensa. Irán (177.; -1), atrapado entre la represión del régimen y la guerra que Estados Unidos e Israel libran en sus territorios, se mantuvo en los últimos lugares de la clasificación.

Algunos países, por su parte, han sido testigos de la reducción de sus espacios informativos en los últimos 25 años debido al cambio o endurecimiento del régimen político. Desde que el gobierno central de China tomó el poder, la región de Hong Kong (140.) ha retrocedido 122 puestos en el índice, mientras que El Salvador (143.), que le declaró la guerra a las pandillas, ha caído 105 puestos desde 2014. Esta situación también se aplica a Georgia (puesto 135.), que ha aumentado la represión en los últimos años y ha retrocedido 75 puestos desde 2020.

Níger (120.), atrapado entre los ataques de grupos armados en la región del Sahel y las juntas militares en el poder que reprimen el periodismo pluralista, fue el país con mayor retroceso, con 37 puestos. Arabia Saudita (-14 puestos) paga el precio de los repetidos actos de violencia del poder contra los periodistas en 2025; especialmente debido a un evento sin precedentes en el mundo, como la ejecución de Turki al-Jasser. Por el contrario, el colapso del régimen dictatorial de Bashar al-Asad en diciembre de 2024 elevó a Siria, que durante años estuvo entre los diez peores países del mundo en términos de libertad de prensa, del puesto 177 al 141 en el proceso de transición política.

LA CRIMINALIZACIÓN DEL PERIODISMO ALCANZA SU CUMBRE

El indicador legal es el que más ha caído este año. Este indicador empeoró entre 2025 y 2026 en 110 de los 180 países, es decir, en más del 60 por ciento de los países. Ejemplos de estos países son India (157.), Egipto (169.), Israel (116.) y Georgia (135.). La criminalización del periodismo a través de la violación del derecho de prensa y el uso indebido de leyes de estado de emergencia o del derecho común se ha convertido en un fenómeno global. 

EL ABUSO DE LAS LEYES DE SEGURIDAD NACIONAL PROVOCA LA CAÍDA DEL INDICADOR LEGAL EN 2026

A 25 años de los ataques del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, la expansión del ámbito de los secretos de defensa y la seguridad nacional se ha convertido en una herramienta en muchos países para evitar que los temas de interés público lleguen a la agenda como noticias. Esta tendencia, notable en los regímenes autoritarios y ampliamente extendida también en las democracias, se observa junto con el uso indebido de las leyes contra los periodistas bajo el pretexto de la lucha contra el terrorismo.

Entre los regímenes cerrados a la prensa, la Rusia de Vladímir Putin (172.) se ha especializado en utilizar leyes antiterroristas, separatistas o contra el extremismo para restringir la libertad de prensa. A abril de 2026, hay 48 periodistas detenidos en el país y aquellos que quieren continuar con su trabajo se han visto obligados al exilio, aunque no pueden escapar de la presión judicial que se extiende más allá de las fronteras. 

Esta instrumentalización de las medidas de seguridad nacional también se observa especialmente en la vecina Bielorrusia (165.), Myanmar (166.), Nicaragua (168.) y Egipto (169.). En la región de los Grandes Lagos de África, a fecha de 13 de abril, Sandra Muhoza era la única mujer periodista que seguía detenida en esta región en 2026. Muhoza estaba siendo juzgada en Burundi (119.) bajo la acusación de “atentar contra la integridad territorial nacional”, utilizada frecuentemente en esta región. En Etiopía (puesto 148.), cuatro periodistas llevan tres años detenidos a la espera de ser juzgados por cargos de terrorismo.

En Turquía (163.), esta maniobra va más allá de la legislación antiterrorista a la que se recurre en el país. En el país de Recep Tayyip Erdoğan, se instrumentalizan regularmente acusaciones como “desinformación”, “insulto al presidente” o “difamación de las instituciones estatales” para reprimir el periodismo y encarcelar a informadores. 

En el norte de África, Túnez (137.) no puede escapar de esta tendencia global denominada “guerra jurídica”. Mientras que el decreto ley número 54 sobre “noticias falsas” es una verdadera herramienta para criminalizar el periodismo crítico, la suspensión de las actividades de los medios de comunicación y los repetidos procesos judiciales demuestran que el poder judicial se utiliza cada vez más como una herramienta contra los informadores.

PRESIONES SOBRE LOS MEDIOS PÚBLICOS Y DEMANDAS PARA SILENCIAR

El deterioro del indicador legal también puede explicarse por el uso indebido de las leyes vigentes para llevar a los periodistas ante los tribunales. Esto se manifiesta con la intensificación de las demandas destinadas a silenciar, ya sea en Bulgaria (71.) o en Guatemala (128.), como en el caso simbólico de José Rubén Zamora. En Indonesia (129.), Singapur (123.) y Tailandia (92.), las élites políticas o económicas también abusan de un marco legal insuficiente para proteger a la prensa. Estas restricciones legales también se observan en países relativamente bien situados en el índice, como Francia (25.).

Ante todo tipo de riesgos a los que se enfrentan los periodistas, ya sean de seguridad o legales, las políticas públicas son insuficientes para ofrecer una solución estructural. En más del 80 por ciento de los países analizados, los mecanismos de protección o no existen o son ineficaces.

Aunque la Ley Europea de Libertad de los Medios de Comunicación (EMFA) garantiza la independencia y sostenibilidad de los medios de comunicación en la Unión Europea, especialmente de la radiodifusión pública, es violada regularmente a través de iniciativas legislativas nacionales. Esta situación también se encuentra en países mejor situados en el índice, como Eslovaquia (37.), Lituania (15.) y la República Checa (11.), al igual que en Hungría (74.) durante el gobierno saliente de Viktor Orbán.

EL CONTINENTE AMERICANO LUCHA CON PROBLEMAS POLÍTICOS Y DE SEGURIDAD

Desde 2022, el descenso observado en 28 países americanos (-14 puntos) se asemeja a las regiones de Europa del Este - Asia Central (EEAC) y Oriente Medio y Norte de África (MENA), las dos regiones más peligrosas del mundo para los periodistas. A pesar de algunos avances en los últimos años, como el ascenso de Brasil (52.) en la clasificación, la historia reciente de la libertad de prensa en el continente apunta a dos tendencias: el aumento de los actos de violencia cometidos por organizaciones criminales y el aumento de los actos de violencia provenientes de las fuerzas de seguridad...

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha convertido los ataques regulares contra la prensa y los periodistas en una práctica sistemática, lo que ha hecho retroceder al país al puesto 64 (-7) este año. La detención y expulsión del periodista salvadoreño Mario Guevara agrava aún más el entorno de seguridad, ya marcado por una fuerte represión policial.

Además, la fuerte reducción del personal de la Agencia de Medios Globales de Estados Unidos (USAGM) ha tenido efectos a nivel internacional; la desaparición, suspensión de actividades o reducción de equipos de medios como Voice of America (VOA), Radio Free Europe/Radio Liberty (RFE/RL) y Radio Free Asia (RFA) en países donde a veces eran la única fuente de información fiable, ha tenido consecuencias.

Los fervientes defensores de Donald Trump en América Latina, Javier Milei y Nayib Bukele, siguen, como era de esperar, la estrategia de la Casa Blanca hacia los medios de comunicación. Argentina (98.; -11) y El Salvador (143.; -8) han registrado un retroceso importante, especialmente debido al deterioro de los indicadores políticos y sociales, lo que demuestra que la hostilidad hacia la prensa y la presión gubernamental han aumentado. 

NOTA: 

Para la metodología detallada del Índice RSF:  

https://rsf.org/en/methodology-used-compiling-world-press-freedom-index-2025?_com=