Crisis entre la administración de EE. UU. e Israel por Cisjordania
Mientras que la medida de Israel de aumentar sus competencias en Cisjordania ha generado reacciones en el ámbito internacional, ha llamado la atención que la administración del presidente estadounidense Trump no haya apoyado la anexión. Las Naciones Unidas han declarado que las posibilidades de una solución de dos estados se están debilitando.
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La decisión del gobierno israelí de ampliar su control en Cisjordania ha tenido un gran impacto en todo el mundo. El presidente de EE. UU., Donald Trump, se mostró reticente ante la idea de una anexión total de los territorios ocupados y comunicó que no la apoyan. En un comunicado emitido por la Casa Blanca, se subrayó que un entorno estable en la región es importante para la seguridad de Israel.
Las nuevas regulaciones implementadas recientemente por Israel facilitan la adquisición de tierras para los asentamientos considerados ilegales en la disputada región de Cisjordania. Como parte de estas medidas, competencias como los permisos de construcción en Hebrón fueron retiradas a la Autoridad Palestina y transferidas a la administración israelí.
Se ha señalado que el ministro de Economía, Bezalel Smotrich, y el ministro de Defensa, Israel Katz, desempeñaron un papel activo en la toma de esta decisión. Smotrich declaró: “Estos cambios tienen como objetivo profundizar nuestras raíces en todas las regiones de la Tierra de Israel y destruir la idea de un estado palestino”.
En respuesta a esta decisión de Israel, numerosos países, incluidos la Unión Europea, el Reino Unido, Arabia Saudita y Turquía, expresaron su rechazo mediante declaraciones conjuntas. En particular, ocho países musulmanes publicaron un comunicado condenando dichas regulaciones y llamando la atención sobre los esfuerzos de Israel por ejercer una soberanía contraria al derecho internacional.
El control sobre la Tumba de Raquel, cerca de Belén, y la Tumba de los Patriarcas en Hebrón también ha pasado directamente a la administración israelí. Tras estos acontecimientos, el Reino Unido pidió que se abandone la decisión, mientras que España advirtió que la iniciativa podría aumentar la violencia en la región.
El secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, señaló que la decisión de Israel causará graves daños en la región. Por su parte, el portavoz de la ONU, Stephane Dujarric, afirmó en una conferencia de prensa celebrada en Nueva York: “El secretario general seguirá defendiendo el respeto al derecho internacional. Continuará presionando por una solución de dos estados. Sin embargo, no puede hacerlo solo. Queremos que otros hagan lo mismo”.