El arsenal de misiles de largo alcance de EE. UU. cae a niveles críticos

El ejército estadounidense ha utilizado la mayor parte de sus misiles avanzados de largo alcance durante los cinco meses de operaciones militares contra Irán. La reducción de las reservas genera preocupación sobre el futuro del sistema de defensa estadounidense.

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Se ha informado que las reservas de misiles de precisión de largo alcance de los Estados Unidos han disminuido significativamente tras cinco meses de guerra con Irán. Fuentes especializadas señalan que el ejército casi ha agotado sus misiles de alta precisión contra objetivos terrestres, como los Sistemas de Misiles Tácticos del Ejército (ATACMS) y los Misiles de Ataque de Precisión (PrSM). El rápido consumo de estos misiles genera temores de que el poder disuasorio de EE. UU. pueda debilitarse ante otra posible crisis global, especialmente frente a Rusia y China.

Se ha indicado que el Comando Central de los Estados Unidos (Centcom) ha utilizado casi la totalidad de sus reservas de misiles lanzados desde tierra que se encontraban en la región antes del inicio del conflicto. Las autoridades señalaron que están intentando compensar este déficit mediante suministros provenientes de depósitos militares en otros países.

LA DISMINUCIÓN DE LAS RESERVAS DE MISILES ACUMULADAS GENERA DEBATE

Según las fuentes, durante los ataques realizados contra Irán en la era del expresidente Donald Trump, se dio prioridad a los misiles de largo alcance como los ATACMS y PrSM para evitar operaciones aéreas más arriesgadas. Los expertos militares subrayan que este arsenal podría ser indispensable frente a países con defensas aéreas sólidas, como China.

Un informe publicado por el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) indica que dichos misiles fueron utilizados específicamente para atacar objetivos dentro de las fronteras de Irán.

Según los expertos, otro problema crítico es el agotamiento de las reservas en los sistemas de defensa. Se ha señalado que los sistemas del ejército estadounidense eficaces contra misiles balísticos, como Patriot y THAAD, han sido consumidos en gran medida. El informe preparado por el CSIS revela que entre febrero y julio se utilizó aproximadamente el 65 por ciento de los sistemas de defensa antimisiles Patriot, mientras que los sistemas THAAD disminuyeron al menos un 38 por ciento. Además, se ha expresado que se ha gastado cerca de la mitad de las reservas de misiles de crucero Tomahawk, lanzados mayoritariamente desde el mar.

POLÍTICA DE ATAQUE Y ADVERTENCIAS EN LA CASA BLANCA

Según se alega, altos funcionarios militares han advertido durante mucho tiempo al presidente Donald Trump sobre la disminución de las reservas de armas de defensa. En algunas noticias que trascendieron a la opinión pública la semana pasada, se sugirió que detrás de la decisión de Trump de no iniciar un ataque a gran escala contra Irán se encontraba la advertencia de sus asesores militares sobre las reservas.

Sin embargo, un funcionario estadounidense, al defender que estas afirmaciones no reflejan la realidad, expresó que la presión proveniente de los países del Golfo fue más efectiva en la decisión de Trump de desistir del ataque.

MENSAJE DE DEMOSTRACIÓN DE FUERZA DEL PENTÁGONO

Por su parte, el portavoz del Departamento de Defensa de EE. UU., Sean Parnell, declaró al respecto: "El ejército de los EE. UU. es el ejército más poderoso del mundo y tiene todo lo necesario para llevar a cabo operaciones en el momento y lugar determinados por el Presidente. Hemos llevado a cabo muchas operaciones exitosas en todos los comandos combatientes, asegurando al mismo tiempo que el ejército estadounidense posea un profundo arsenal de capacidades para proteger a nuestra gente y nuestros intereses".

Los expertos y los círculos militares advierten que las reservas de misiles de EE. UU. podrían crear una debilidad en una posible crisis futura en la región de Asia-Pacífico. También se afirma que, aunque el Pentágono intenta mantener sus reservas actuales en reserva para escenarios probables, especialmente contra China, los riesgos asumidos en la última guerra han generado graves problemas logísticos y estratégicos.

Los expertos en defensa señalan que EE. UU. debe acelerar sus procesos de nueva producción y suministro, y que se seguirá observando de cerca el impacto de la actual disminución de reservas en las políticas de alianzas y en las posiciones estratégicas globales.