El Congreso de EE. UU. se reúne con Turquía en la agenda: énfasis en las 'ambiciones neo-otomanas'
En una sesión celebrada en la Cámara de Representantes de EE. UU., se abordaron en detalle la posición de Turquía en la OTAN y sus políticas regionales. Mientras que la postura de Turquía en Ucrania recibió elogios, su política en Siria y sus relaciones con Rusia fueron objeto de críticas.
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El Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes del Congreso de EE. UU. celebró una sesión para evaluar el papel de Turquía en la OTAN y sus relaciones con Estados Unidos. En la sesión titulada 'Turquía entre Oriente y Occidente', se pusieron sobre la mesa temas como la alineación de Turquía con los objetivos de la OTAN, sus relaciones con Rusia e Irán, su política en Siria y la seguridad energética.
El representante republicano Keith Self, quien abrió la sesión, cuestionó el lugar de Turquía en la OTAN y declaró: ''Nuestro objetivo es examinar el papel de Turquía en la OTAN''. Self señaló que Turquía ha dado pasos en los últimos años que no coinciden con los objetivos de la alianza y criticó el papel de la administración Erdoğan en Siria.
Por su parte, el representante demócrata Bill Keating destacó la política de Turquía respecto a Ucrania y su papel en el Acuerdo de Granos del Mar Negro. Keating afirmó que Turquía ha mantenido una postura de principios contra la invasión rusa de Ucrania. Al expresar que esta actitud debe ser valorada, Keating también subrayó que la compra del sistema de defensa aérea S-400 por parte de Turquía y los retrasos en la expansión de la OTAN han complicado las relaciones con EE. UU.
COMENTARIOS DE LOS MIEMBROS DEL CONGRESO SOBRE TURQUÍA
El republicano Joe Wilson recordó el papel que desempeñó Turquía contra el comunismo durante la Guerra Fría y afirmó que su asociación con EE. UU. ha contribuido a la libertad y la democracia. Sin embargo, la demócrata Dina Titus expresó que la política exterior de Turquía crea la impresión de estar moldeada por 'ambiciones neo-otomanas' y que esta situación representa un riesgo para los intereses de EE. UU. en la región.
Anna Borschevskaya, del Instituto de Washington, informó que EE. UU. debería desarrollar proyectos energéticos alternativos con Turquía, lo que permitiría reducir la dependencia de Rusia.
Por otro lado, Jonathan Schanzer, de la Fundación para la Defensa de las Democracias, alegó que Turquía brindó apoyo a grupos yihadistas durante la guerra civil en Siria y proporcionó ayuda financiera a Hamás y Hezbolá. Afirmó que este tipo de políticas complican la posición de Turquía en las relaciones internacionales.
En la sesión se indicó que el papel de Turquía dentro de la OTAN y el futuro de sus relaciones estratégicas con EE. UU. se verán moldeados, en particular, por cómo logre establecer el equilibrio con Rusia e Irán. Algunos miembros del Congreso enfatizaron que las políticas regionales de Turquía representan un desafío para Washington y que las relaciones deben ser monitoreadas cuidadosamente.