El proyecto de ley de sanciones contra Rusia en EE. UU. podría otorgar a Trump nuevos poderes arancelarios que también afectarían a la UE

El proyecto de ley en el Senado de EE. UU., aunque apunta al comercio energético ruso, podría abrir la puerta a que Trump imponga aranceles de hasta el 100% incluso a sus aliados.

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El proyecto de ley de sanciones contra Rusia que avanza en el Senado de EE. UU., aunque tiene como objetivo atacar los ingresos de Moscú derivados de la guerra, ha generado una nueva fuente de preocupación en Europa. Según informa Sözcü, el proyecto podría otorgar al presidente Donald Trump la autoridad para imponer aranceles de hasta el 100% a las importaciones procedentes de países considerados vinculados al comercio de petróleo y gas ruso.

El texto, redactado por el senador republicano Lindsey Graham y el senador demócrata Richard Blumenthal, prevé establecer una presión económica más severa contra Rusia. Se señala que el proyecto ha cobrado impulso en el Congreso tras la repentina muerte de Graham el mes pasado. Sin embargo, debido a que la Cámara de Representantes ha entrado en receso de verano, el destino final del texto sigue siendo incierto.

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, también expresó su apoyo al proyecto en una declaración realizada junto a los senadores en Washington. Zelenski afirmó que "este proyecto de ley es muy importante" y añadió que la medida constituye un mensaje contundente para Europa, Ucrania y el pueblo ucraniano.

Los contactos de Trump en Washington y la agenda del Congreso se sitúan en el centro del debate sobre las sanciones a Rusia.

EL ARTÍCULO MÁS CONTROVERTIDO DEL PROYECTO

El texto, además de las sanciones primarias contra Rusia, incluye disposiciones dirigidas a bancos, instituciones financieras, funcionarios estatales, oligarcas y los buques conocidos como la "flota en la sombra". No obstante, la sección que genera mayor controversia es el artículo 113.

Este artículo otorga al presidente de EE. UU. la facultad de imponer aranceles de hasta el 100% a todas las importaciones provenientes de países que se encuentren entre los cinco mayores importadores de petróleo y gas ruso, o de aquellos que "faciliten" la elusión de las sanciones contra el petróleo ruso. Los países que realicen nuevas compras de productos energéticos rusos también podrían quedar incluidos en el alcance de la medida.

Quienes defienden el proyecto señalan que el objetivo principal de la regulación son China e India. Se subraya que las compras de combustibles fósiles rusos por parte de estos dos países proporcionan ingresos significativos al Kremlin. Sin embargo, según los expertos, las expresiones amplias y ambiguas del texto podrían poner a los aliados de EE. UU. en una zona de riesgo en la práctica.

Maria Shagina, del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, indicó que el proyecto está estructurado más en torno a los aranceles que a las herramientas de sanción para atraer el interés de Trump. Según Shagina, la regulación podría ampliar los poderes comerciales del presidente en lugar de ejercer una presión económica duradera sobre Rusia.

La tendencia de la administración Trump a utilizar los aranceles como herramienta de política exterior aumenta las preocupaciones sobre el proyecto.

INCERTIDUMBRE PARA LA UE

En cuanto a la Unión Europea, la raíz del riesgo reside en que los países del bloque aún no han logrado desvincularse por completo de los combustibles fósiles rusos. Según la noticia, la UE sigue siendo uno de los grandes consumidores de GNL ruso antes de la prohibición permanente prevista para entrar en vigor en enero de 2027. Se informa que en la primera mitad de este año, las importaciones alcanzaron aproximadamente los 10 millones de toneladas métricas.

Aunque el proyecto prevé una excepción limitada para los países que han dado "pasos significativos" para reducir las compras de gas ruso, el hecho de que esta evaluación quede totalmente a discreción de la Casa Blanca genera preocupación en las capitales europeas. Se estima que la administración estadounidense podría apuntar a los países de la UE justificándose en el aumento de las importaciones o en interpretaciones amplias sobre la elusión de sanciones.

Alan Sykes, profesor de derecho internacional en la Universidad de Stanford, señaló que existen numerosas incertidumbres en el texto y afirmó que será crítica la interpretación sobre quiénes son los mayores compradores de petróleo y gas ruso o quiénes facilitan "principalmente" la elusión de las sanciones.

Por su parte, Nevada Joan Lee, del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, argumentó que la Casa Blanca ya posee amplios poderes para sancionar a Rusia. Según Lee, el proyecto crea una nueva arma arancelaria discrecional aprobada por el Congreso; por lo tanto, presenta un panorama preocupante para los europeos.