En ese país no hay tarjetas bancarias ni acceso a internet

Eritrea destaca por su vida cotidiana moldeada por un estricto control estatal, la obligatoriedad del uso de efectivo y severas restricciones de viaje. Mientras que los extranjeros que desean viajar fuera de la capital, Asmara, deben obtener un permiso especial, el país carece de sistemas de cajeros automáticos y tarjetas de crédito.

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Situada en la costa occidental del mar Rojo, en el este de África, Eritrea se rige actualmente por un sistema completamente alejado de las economías digitales en desarrollo y del acceso generalizado a internet. En el país, gobernado por un régimen de partido único bajo el liderazgo del presidente Isaias Afwerki desde 1993, la vida cotidiana de los ciudadanos y extranjeros está rodeada de estrictas normas.

En Eritrea, las transacciones financieras se realizan casi exclusivamente en efectivo. No hay cajeros automáticos en ningún punto del país y las tarjetas de crédito no son aceptadas para ninguna actividad comercial. Los visitantes que llegan al país deben traer divisas y cambiarlas a la moneda local únicamente en las casas de cambio aprobadas por el Estado. Los servicios digitales internacionales, incluidos los de transporte global o mensajería, no operan en el país.

ESTRICTO CONTROL EN LA CAPITAL, ASMARA

Los controles en el país no se limitan solo a las finanzas. Para los extranjeros que ingresan a Eritrea, salir a más de 25 kilómetros del centro de la ciudad de Asmara requiere un proceso burocrático serio. Es obligatorio que los turistas obtengan un permiso por escrito del gobierno para cada viaje fuera de la capital. Además, dado que el transporte público en las regiones fuera de la capital no es adecuado para el uso de turistas, el transporte suele ser posible principalmente mediante taxis privados o alquiler de vehículos.

En Eritrea, calificada internacionalmente como la "Corea del Norte de África", los medios de comunicación están bajo control estatal absoluto. El periodismo independiente está prohibido desde 2001. Según los informes de organizaciones de derechos humanos, la presión ejercida sobre la información y la comunicación es una de las principales razones de la huida del país. El servicio militar indefinido, por su parte, genera descontento y tendencias migratorias en amplios sectores de la sociedad.

En cuanto al uso de internet, el país se encuentra en una línea bastante atrasada. El acceso a internet es posible solo en unos pocos hoteles de Asmara y en un número reducido de cibercafés, con baja velocidad y frecuentes interrupciones. Gracias a las severas restricciones impuestas al uso de las redes sociales, la circulación de información se ha reducido al mínimo. Por esta razón, la comunicación en el país continúa realizándose cara a cara, en las calles y en los mercados.

Asmara, por su parte, ha sido incluida en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO gracias a su arquitectura modernista. La cultura de café y la estructura edilicia heredadas del periodo colonial italiano atraen el interés de los pocos viajeros que llegan a Eritrea. Aunque permanece alejada de las posibilidades del mundo digital, Asmara sigue siendo un centro de atención por su atmósfera histórica y su arquitectura única.