Finlandia toma el control del barco que dañó un cable submarino
Las autoridades finlandesas han informado de la incautación de un barco en el mar Báltico, acusado de dañar un importante cable de telecomunicaciones entre Finlandia y Estonia. Este suceso ha vuelto a poner sobre la mesa la creciente preocupación por el sabotaje de infraestructuras submarinas en la región durante los últimos años.
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La policía finlandesa anunció que un barco, presuntamente responsable de causar daños a un cable submarino de telecomunicaciones que conecta Helsinki con Tallin, fue interceptado y confiscado en aguas finlandesas. Se informó que el cable es propiedad del operador de telecomunicaciones finlandés Elisa. Por razones de seguridad, no se reveló el nombre del buque ni el país al que pertenece.
Las autoridades indicaron que las investigaciones sobre el capitán y la tripulación del barco continúan. Se señaló que la operación fue llevada a cabo por las autoridades finlandesas en cooperación con instituciones de otros países. Se baraja la posibilidad de que el barco haya dañado el cable en el lecho marino con su ancla durante su paso por la zona.
Desde 2022, se han producido incidentes similares contra líneas de infraestructura en el mar Báltico. Es bien sabido que, especialmente tras la intervención de Rusia en Ucrania, los ocho países bálticos han aumentado sus medidas de seguridad. La OTAN también ha reforzado su capacidad de disuasión en la región con fragatas, aviones de vigilancia y vehículos marinos no tripulados.
El presidente de Finlandia, Alexander Stubb, declaró que sigue de cerca los acontecimientos y que se dará una respuesta rápida ante situaciones que amenacen la seguridad del país, afirmando: "Finlandia está preparada para cualquier situación que ponga a prueba su seguridad. Respondemos cuando es necesario".
En diciembre del año pasado, un petrolero vinculado a Rusia llamado Eagle S también fue noticia por supuestamente dañar un cable eléctrico y varios de telecomunicaciones de manera similar. Sin embargo, en el juicio celebrado en Finlandia en octubre, se decidió que no era necesario juzgar al capitán ni a parte de la tripulación al no poder determinarse el elemento de intencionalidad, y se informó que las acusaciones de negligencia debían ser investigadas por el país bajo cuya bandera navegaba el barco o por los estados de los que eran ciudadanos los miembros de la tripulación.
Debido a este tipo de incidentes en la región, las medidas de seguridad para las infraestructuras de telecomunicaciones y energía se están incrementando progresivamente. Las autoridades de muchos países y la OTAN subrayan que las amenazas contra los cables submarinos representan un gran riesgo para la seguridad de las comunicaciones y la energía.