La nueva ley de inmigración en el Reino Unido genera caos

La nueva ley de inmigración del primer ministro británico, Rishi Sunak, ha provocado una crisis gubernamental. El ministro de Inmigración ha presentado su dimisión argumentando que la ley es "inaplicable".

Taner Bildik

En el Reino Unido, la propuesta de ley de inmigración con la que el primer ministro Rishi Sunak prometió satisfacer a los votantes conservadores y a su propio gabinete no ha tenido la acogida esperada. La nueva legislación, que se intenta implementar, ha causado malestar principalmente entre los inmigrantes que viven en el Reino Unido, y Sunak tampoco ha logrado convencer a los diputados ni a sus ministros. Debido al plan de Ruanda, el ministro de Inmigración presentó su dimisión esta tarde.

El primer ministro se ha visto sacudido por la dimisión del ministro de Inmigración, Robert Jenrick, tras no lograr apaciguar a los sectores de extrema derecha con la ley de emergencia sobre Ruanda.

El nuevo proyecto de ley contenía artículos que dificultarían la situación financiera de los inmigrantes que viven en el Reino Unido y complicarían incluso la posibilidad de traer a sus familias a la isla. Sin embargo, este avance, que haría casi imposible la reunificación familiar, también podría suponer un problema desde el punto de vista legal, ya que implicaría una violación de los derechos humanos.

El ministro del Interior, James Cleverly, presentó en la Cámara de los Comunes un proyecto de ley destinado a "anular" la Ley de Derechos Humanos del Reino Unido con el fin de impedir que los jueces británicos bloqueen la deportación de solicitantes de asilo.

No obstante, el hecho de que el primer ministro Rishi Sunak no renuncie al Convenio Europeo de Derechos Humanos también ha provocado confusión dentro del partido.

En su contundente carta de dimisión, el ministro de Inmigración, Jenrick, declaró que había solicitado a Sunak el proyecto de ley más sólido posible, que antepusiera los intereses nacionales a las interpretaciones altamente controvertidas del derecho internacional, expresando claramente su deseo de dejar sin efecto el Convenio Europeo de Derechos Humanos, pero al no ser aceptada su propuesta, presentó su renuncia.