La nueva maniobra defensiva de Irán: la 'estrategia del erizo' contra EE. UU.
Mientras el gobierno de Teherán se prepara para posibles ataques estadounidenses, ha comenzado a cambiar radicalmente su estrategia militar, priorizando la flexibilidad y una estructura descentralizada en su defensa. Este enfoque ha llevado a una revisión de los planes militares en Washington.
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El Departamento de Defensa de EE. UU. ha actualizado su lista de objetivos militares para su uso en posibles operaciones contra Irán. Si bien se debate la posibilidad de que el presidente Donald Trump tome la decisión de realizar una operación a gran escala, las autoridades destacan que Irán ha realizado cambios significativos en su sistema de defensa recientemente. Funcionarios del Pentágono señalan que los nuevos escenarios de intervención se enfrentarán a un panorama mucho más complejo que la primera oleada de ataques.
El ejército iraní, para proteger su potencial militar, ha trasladado sus objetivos críticos bajo tierra, mientras que ha dispersado sus fuerzas en un área amplia y móvil para dificultar su detección. En el centro de estos cambios se encuentran el camuflaje, la alta capacidad de maniobra y el despliegue autónomo de pequeñas unidades.
LA “ESTRATEGIA DEL ERIZO” DE IRÁN PASA A PRIMER PLANO
Según los analistas militares estadounidenses, Irán ha fortalecido recientemente su estructura defensiva con una nueva doctrina denominada “estrategia del erizo”. En este enfoque, Irán prefiere una defensa que obligue al enemigo a sufrir grandes pérdidas, más que una estructura ofensiva. En este contexto, los sistemas de misiles balísticos móviles tipo Shahab, Sejjil y Khorramshahr destacan en las listas de objetivos de Washington. Además, las lanchas rápidas de ataque y las baterías de misiles antibuque también se consideran parte de la demostración de fuerza asimétrica de Irán.
EQUILIBRIO ESTRATÉGICO CRÍTICO EN EL ESTRECHO DE ORMUZ
En la creciente tensión entre EE. UU. e Irán, las miradas se han vuelto nuevamente hacia el estrecho de Ormuz. Dado que aproximadamente el 20 por ciento del tráfico energético mundial pasa por esta estrecha vía fluvial, Irán mantiene su poder disuasorio, capaz de poner en peligro el tráfico marítimo en el estrecho incluso después de un primer ataque, al transformar su capacidad militar en una estructura flexible.
En Washington, la administración actual debate dos hojas de ruta diferentes. Por un lado, continúan los esfuerzos diplomáticos destinados a restablecer la seguridad en la región, mientras que, por otro, se sugiere que los riesgos militares, políticos y diplomáticos deben evaluarse en un equilibrio delicado. Si EE. UU. recurrirá o no a un ataque a gran escala dependerá del equilibrio entre estos factores.