Nueva crisis entre EE. UU. e Irán

Mientras se dan pasos importantes en las conversaciones de paz entre Estados Unidos e Irán, se ha señalado que solo Teherán tomará la decisión final sobre el uso de los activos iraníes que serán liberados.

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El representante permanente de Irán ante las Naciones Unidas en Ginebra, Ali Bahreini, afirmó que las conversaciones de reconciliación con Estados Unidos avanzan positivamente. Bahreini informó que se ha logrado un progreso significativo en los contactos a nivel técnico y anunció que en los próximos días se formarán dos grupos de expertos distintos. La agenda principal de estos grupos será el levantamiento de las sanciones económicas contra Irán y el alcance de las actividades nucleares del país.

En la reunión celebrada la semana pasada en la ciudad suiza de Bürgenstock, se indicó que ambas partes llegaron a un acuerdo sobre una hoja de ruta para una paz duradera tras un acuerdo provisional. En las negociaciones, llevadas a cabo también con la mediación de Catar y Pakistán, se tiene como objetivo alcanzar un tratado definitivo en un plazo de 60 días. Por su parte, la administración estadounidense anunció que, tras la primera ronda de conversaciones, algunas sanciones contra Irán se suspenderían temporalmente por un periodo de 60 días a partir del lunes.

Por otro lado, las declaraciones del vicepresidente de EE. UU., JD Vance, sobre que "los fondos iraníes liberados serían controlados por EE. UU. y Catar, y que este dinero podría utilizarse para la compra de productos agrícolas estadounidenses", fueron rechazadas por Irán. Vance había señalado que esta propuesta fue planteada por Jared Kushner, yerno del expresidente Donald Trump.

Ali Bahreini, en la conferencia de prensa en Ginebra, se opuso claramente a estas afirmaciones utilizando las palabras: "El único país que decidirá qué hacer con sus activos liberados es Irán". Bahreini también subrayó que no aceptan que otros países se involucren en los procesos de toma de decisiones financieras de Irán.

Se sabe que el origen de los fondos congelados consiste en gran medida en ingresos petroleros mantenidos en el extranjero y reservas del Banco Central. Se espera que, en el marco del primer acuerdo, se devuelva a Irán una suma aproximada de 12 mil millones de dólares. Se indicó que una parte de dichos activos se encuentra actualmente en Catar y que se podría cooperar con Washington y Doha en el marco de los acuerdos técnicos. Sin embargo, el representante iraní enfatizó que esta cooperación no significaría una interferencia extranjera en el uso de los fondos, y que los gastos y las importaciones serán determinados enteramente por la voluntad de Irán.

En su declaración, Bahreini dijo: "El proceso de compra de productos básicos e importación es un asunto sobre el cual Irán, y solo Irán, decidirá". El gobierno de Teherán reiteró que es la única autoridad respecto a hacia qué áreas destinará los recursos en caso de que se liberen sus activos por valor de miles de millones de dólares, bloqueados en el extranjero como resultado de años de sanciones.

Se espera que los grupos de trabajo que se formarán en el próximo periodo desempeñen un papel crítico tanto en la eliminación de los obstáculos relacionados con las sanciones como en la detallación de las expectativas mutuas sobre el programa nuclear. El curso de las conversaciones es seguido de cerca no solo por la región, sino también en términos de diplomacia global y mercados energéticos.