Ofensiva nuclear de EE. UU.: Washington, que se opone a Irán, busca impulsar su propia industria con el "átomo"

La inconsistencia en el enfoque de Estados Unidos sobre la energía nuclear ha generado una vez más controversia. Washington, que provoca crisis regionales a través del programa nuclear de Irán, ahora sostiene que es necesario aumentar las inversiones nucleares para combatir la crisis energética en el país.

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Mientras la administración estadounidense continúa con operaciones militares y diplomáticas para eliminar la capacidad nuclear de Irán, se prepara para abrir el camino a la innovación nuclear en el ámbito interno con el fin de lograr la independencia energética y el desarrollo económico. Un artículo conjunto del político estadounidense Newt Gingrich y el analista energético Jason Hayes, publicado en Fox News, puso de manifiesto esta contradicción.

El artículo subraya la necesidad de energía barata e ininterrumpida para que la industria estadounidense sea más competitiva. Como solución, se propone la generalización de los reactores modulares pequeños (SMR, por sus siglas en inglés) de nueva generación. "Nuestra industria está sedienta de energía; el camino hacia la prosperidad pasa por la transformación nuclear", afirman los autores, señalando el efecto ralentizador de la Comisión Reguladora Nuclear (NRC) del país. Se destaca que, debido a la burocracia actual, la difusión de tecnologías nucleares avanzadas se ha retrasado durante años.

También se sugiere que los temores heredados del pasado sobre la energía nuclear deben ser descartados. Al tiempo que se informa que las medidas de seguridad de los reactores modernos están en un nivel superior, se señala que estas tecnologías pueden producir cantidades masivas de energía con una pequeña cantidad de combustible, operan en un terreno mínimo y no generan contaminación atmosférica. En el artículo, se ofrece el siguiente dato notable sobre los problemas de los residuos: todos los desechos nucleares producidos por la industria nuclear estadounidense en 60 años llenarían un área del tamaño de un campo de fútbol.

Los residuos se definen como un subproducto manejable en lugar de una crisis, debido a que pueden ser reprocesados. Se argumenta que el verdadero peligro es la falta de suministro energético y la inestabilidad económica derivada de ello.

Por otro lado, se indica que los reactores avanzados no solo producen electricidad, sino que también pueden desempeñar un papel crítico en la producción de acero y fertilizantes, que requieren altas temperaturas y son necesidades fundamentales de la industria.

LLAMADO A REESCRIBIR LA ENERGÍA NUCLEAR EN ESTADOS UNIDOS

Gingrich y Hayes califican de "débiles" las políticas energéticas de las administraciones anteriores y señalan que, para EE. UU., las tecnologías nucleares ya no son una opción, sino una necesidad. Se subraya que las inversiones nucleares deben aumentarse tanto por razones económicas como de seguridad nacional.

También se incluye la crítica de que Rusia y China están introduciendo sus propios reactores en el mercado mundial con financiación respaldada por el Estado, mientras que los desarrolladores estadounidenses se ven atrapados por la burocracia. Los autores enfatizan que la pérdida de influencia estadounidense significa una ganancia para Moscú y Pekín.

"O establecemos nosotros el estándar de oro que garantiza la seguridad y evita la proliferación de armas nucleares en el mundo, o el futuro energético global quedará en manos de regímenes autoritarios", comentan. Al recordar que EE. UU. ha destacado históricamente por sus audaces movimientos tecnológicos, se señala que la energía será el elemento fundamental que apoyará este nuevo auge.

Otro desarrollo notable fue la nueva asociación de energía nuclear por valor de 40 mil millones de dólares anunciada por EE. UU. y Japón. Esta cooperación, realizada con el objetivo de romper la hegemonía energética regional de China, se interpreta como una señal de que Washington se prepara para jugar fuerte en las inversiones nucleares estratégicas.

Es posible ver que Estados Unidos ha puesto la energía nuclear en su agenda principal, tanto para la seguridad nacional como para la competitividad industrial, no solo en declaraciones, sino también en las nuevas alianzas internacionales creadas.