Plan de Turquía para transferir municiones de racimo a Ucrania

HRW advirtió sobre posibles crímenes de guerra, señalando que el paquete de 256 millones de dólares podría generar riesgos a largo plazo para los civiles.

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Se ha informado que Turquía ha solicitado la aprobación de Washington para transferir a Ucrania municiones de racimo de fabricación estadounidense que se encuentran en su inventario. Según Human Rights Watch (HRW), el paquete propuesto consta de cohetes, misiles y municiones de artillería con un valor total de 256 millones de dólares.

Según lo comunicado por HRW, una parte de dichas municiones fue producida parcialmente en Turquía bajo licencias estadounidenses que comenzaron en 1987. Se indica que el paquete contiene más de 10 millones de submuniciones explosivas. Se señala que estas municiones son objeto de debates en el derecho internacional debido al riesgo que representan, especialmente para los civiles.

Dentro del marco de la transferencia propuesta, se planea vender todo el inventario de 12 sistemas de lanzamiento múltiple de cohetes M270 que posee Turquía. El paquete también incluye 70 misiles balísticos M39 ATACMS que transportan 66.500 submuniciones, 2.524 cohetes M26 que contienen 1.625.456 submuniciones y 47.000 proyectiles de artillería M509A1 de 203 mm con 8.460.000 submuniciones.

En una carta de notificación presentada al Congreso el 6 de agosto de 2026 por un funcionario del Departamento de Estado de EE. UU., se registró que el gobierno estadounidense está dispuesto a autorizar la transferencia. En la carta se menciona que Turquía desea reducir sus productos de defensa antiguos para dirigir sus recursos a la modernización de los sistemas actuales, mientras que Ucrania solicita estas municiones con el objetivo de aumentar su capacidad de defensa y ataque contra la invasión rusa.

ADVERTENCIA DE HRW SOBRE BAJAS CIVILES

Las municiones de racimo representan un peligro para los civiles incluso después de la guerra, debido a que dispersan una gran cantidad de pequeñas cargas explosivas sobre el área objetivo y algunas pueden quedar sin detonar. HRW enfatizó que, debido a que estas armas no pueden realizar ataques de precisión y tienen altas tasas de fallo, pueden dejar municiones sin explotar, lo que crea un riesgo a largo plazo similar al de las minas terrestres.

La subdirectora de la división de Washington de HRW, Nicole Widdersheim, llamó la atención sobre las preocupaciones respecto a la fiabilidad de estas municiones que han estado almacenadas durante más de 30 años. La organización señaló que el uso de este tipo de armas puede causar daños a civiles y, en ciertas condiciones, podría plantear debates sobre crímenes de guerra.

La Convención sobre Municiones en Racimo entró en vigor en 2010, prohibiendo el uso, producción, transferencia y almacenamiento de estas armas. Sin embargo, Estados Unidos, Rusia, Turquía y Ucrania se encuentran entre los países que no son parte de la convención. Se informa que Estados Unidos ha aplicado una moratoria a la exportación de municiones de racimo desde 2009; no obstante, durante el mandato de Joe Biden, se realizaron envíos a Ucrania mediante exenciones entre julio de 2023 y octubre de 2024.

Aún no está claro si la administración Trump ha tomado una decisión de exención similar para eludir la moratoria. Por su parte, el Congreso de los Estados Unidos tiene la autoridad para emitir una resolución de rechazo y bloquear la venta si lo considera necesario.