BioNTech cierra sus instalaciones en Alemania y Singapur: 1800 empleados se verán afectados
BioNTech, que destacó a escala mundial con su vacuna contra el COVID-19, reduce su red de producción y redirige sus recursos hacia tratamientos contra el cáncer e inmunoterapia.
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La empresa alemana de biotecnología BioNTech ha decidido cerrar algunas de sus instalaciones de producción en Alemania y Singapur como parte de su nueva estrategia de producción tras la pandemia. Tras la caída en la demanda de la vacuna contra el COVID-19, la compañía está trasladando sus recursos hacia la oncología, la inmunoterapia basada en ARNm y nuevos tratamientos dirigidos a células cancerosas.
Según el comunicado de la empresa, no se pudo encontrar un comprador adecuado para las instalaciones de Idar-Oberstein en el estado de Renania-Palatinado, Marburg en el estado de Hesse y Tubinga en el estado de Baden-Wurtemberg, así como para los centros de producción en Singapur. Por ello, se ha planificado el cierre gradual de dichas instalaciones.
CALENDARIO DE CIERRE E IMPACTO EN EL EMPLEO
Según la planificación, se prevé que la instalación de Tubinga cese sus operaciones a finales de 2027, la de Marburg a principios de 2028 y la de Idar-Oberstein a finales de 2028. Se espera que la decisión afecte a unos 1800 empleados.
La dirección de BioNTech informó que se ha llegado a un acuerdo con el comité de empresa para que los despidos se lleven a cabo de manera "socialmente responsable" y para determinar las condiciones de indemnización adicional. Por su parte, JPT Peptide Technologies GmbH, que opera en el campo del análisis de péptidos en Berlín y cuenta con unos 130 empleados, quedará fuera del proceso de cierre al haber sido adquirida por el grupo Dubag Group, con sede en Múnich.
Entre las instalaciones que se cerrarán se encuentra Tubinga, que era la sede central de su antigua competidora CureVac, la cual BioNTech incorporó en el verano de 2025 mediante una operación multimillonaria. Tras la decisión, el fundador de CureVac, Ingmar Hoerr, acusó a BioNTech de haberlos "engañado", señalando que durante el proceso de adquisición se había generado la expectativa de una empresa conjunta que beneficiaría a ambas partes.
BioNTech, que cuenta con unos 7200 empleados en todo el mundo, experimentó un rápido crecimiento durante el periodo de la pandemia gracias a la vacuna contra el COVID-19. La empresa obtuvo grandes ingresos en el mercado global gracias a la vacuna desarrollada junto a Pfizer basada en la tecnología de ARNm. Sin embargo, la fuerte caída de la demanda tras la pandemia ha llevado a la compañía a reorganizar su capacidad de producción y sus prioridades de inversión.
BioNTech tiene como objetivo presentar solicitudes de licencia para numerosos candidatos a fármacos en el campo del tratamiento contra el cáncer para el año 2030. No obstante, los elevados costes de I+D y el hecho de que aún no se haya lanzado al mercado un producto recién aprobado están presionando las finanzas de la empresa. BioNTech anunció una pérdida neta de 1350 millones de euros en los primeros seis meses del año.
El proceso de reestructuración coincide también con el periodo en el que los fundadores de la empresa, el Prof. Dr. Uğur Şahin y la Dra. Özlem Türeci, dejarán sus cargos activos en la dirección. Se ha indicado que Şahin y Türeci fundarán una nueva empresa de biotecnología con sede en Maguncia llamada "Arife", centrada en la investigación y el desarrollo de innovaciones de ARNm de nueva generación.
Se ha expresado que ambos mantendrán sus acciones en BioNTech y seguirán ofreciendo asesoramiento científico a la empresa. Se espera que el puesto de CEO que dejará vacante Uğur Şahin sea ocupado, a más tardar el 1 de febrero de 2027, por Guido Oelkers, actual director ejecutivo de la empresa biofarmacéutica sueca Sobi.