¿Regresará Turquía al programa F-35 en la Cumbre de la OTAN?
Ankara se prepara para discutir temas importantes en las relaciones de la industria de defensa con Estados Unidos durante la Cumbre de la OTAN que se celebrará los días 7 y 8 de julio. En la agenda figuran el regreso al programa de aviones de combate F-35 y el levantamiento de las sanciones CAATSA.
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Turquía se prepara para aprovechar la Cumbre de la OTAN que se reunirá en Ankara en julio como una oportunidad importante para resolver los problemas actuales en el ámbito de la defensa con Estados Unidos. Entre las principales expectativas de Turquía destacan la reincorporación al programa de aviones de combate F-35, del que fue expulsada en 2020, y la flexibilización o el levantamiento de las sanciones CAATSA impuestas debido a los sistemas de defensa aérea S-400.
En el proceso previo a la cumbre, se llevaron a cabo conversaciones entre el ministro de Asuntos Exteriores, Hakan Fidan, y el ministro de Asuntos Exteriores de Alemania, Johann Wadephul. Además, se sabe que el embajador de Estados Unidos ante la OTAN, Matthew Whitaker, ha mantenido contactos tanto con el ministro de Asuntos Exteriores, Fidan, como con el ministro de Defensa Nacional, Yaşar Güler. Por su parte, el embajador de Estados Unidos en Ankara, Tom Barrack, realizó declaraciones esperanzadoras sobre la posibilidad de que el asunto de los S-400 pueda resolverse en un futuro próximo.
La administración de Washington condiciona la reincorporación de Turquía al programa F-35 a que se ponga fin al uso activo de los sistemas S-400 suministrados por Rusia e, incluso, a que sean retirados completamente del país. En este sentido, se sugiere que los S-400 se mantienen en almacenes y que se está evaluando la posibilidad de trasladarlos a otras regiones como alternativa.
Turquía formaba parte de los países coproductores y proveedores del proyecto F-35, al que contribuyó con aproximadamente 1.400 millones de dólares. Las empresas de la industria de defensa turca desempeñaron un papel activo en la producción de piezas importantes del avión de combate, pero surgieron graves problemas en el proceso con el inicio del suministro de los sistemas S-400. La compra de los S-400, iniciada en 2017, provocó una gran crisis entre ambos países, lo que llevó a la suspensión de la participación de la parte turca en el programa y a la detención de la entrega de los seis aviones F-35 producidos.
En las conversaciones no solo estará sobre la mesa el suministro de aviones de combate, sino también pasos estratégicos destinados a redefinir las relaciones entre Turquía y Estados Unidos en términos generales. Ankara, en caso de no poder volver a estar activa en el programa F-35, continúa negociando con Estados Unidos el proceso de suministro de F-16 Block 70 como alternativa.